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22 mayo 2013 3 22 /05 /mayo /2013 12:47
Celestino González Herreros

 
1 Celestino González HerrerosAntes de comenzar a escribir he preferido esperar mientras oigo el lamento de un piano cuyas notas llegan hasta mí sin estridencias, suavemente. Debe ser un nocturno de Beethoven, magistralmente interpretado, desde luego que si. Dulce espacio blanco en el tiempo, exclamativo, consolador y reparador… Magia que contagia y alienta la sensibilidad de quien nace para apreciar lo armonioso, lo que llega a sublimar, lo sutilmente delicado, que llega hondo y se queda ahí, como una noble caricia que da aliento y goce a la vez. Y llega a la mente como cascada de luz y cantos, que van cayendo sobre las grises rocas que amanecen con el silencio de la arcana inspiración. Es ligereza sublimada, etérea, diría yo, volátil y otras veces, que deja huellas tan profundas que no se borran y algunas parece que hasta sangran y no hallamos como sanarlas. Igual que el rumor de las brisas que pasan y dejan sensaciones que no turban, que manifiestan apego y dulzura, que nos dejan el grato calor de su contacto.
 
Prefiero escuchar en silencio el arrullo melódico que me brinda el momento y vivirlo en toda su dimensión emocional, demorarme largamente hasta lo indecible... Beneficiarme de la expresión lírica que se desborda hasta llegar, también al blanco papel y entonces, sí, la fantasía se va tejiendo, paulatinamente; todas las gratas influencias de la vida, rescatadas en las sombras del lesivo abandono… Arrancando las espinas más profundas y buscando los senderos más seguros, dejando atrás el sombrío camino del desencanto.
 
He podido ahogar tempestades y desviar inclementes vientos; y han sido las palabras mis únicas armas. Y el campo de batalla, ese blanco papel que me llama insistentemente e inexcusablemente tengo que asistirle, entregándome en cuerpo y alma. He sentido la presencia de los duendes y fantasmas… cuando en el silencio he oído las voces incorpóreas de eufónicos ecos e incitantes revelaciones... Y sólo ha sido la música, mi fiel compañera, quien fuera capaz de vencerme y quien me diera alas para elevarme fuera de mí y del pensamiento. Por eso escucho ese lamento, sin saber de donde llega, pero le escucho y renuncio a la batalla…
 
Cuando me he puesto a escribir, con la voz muda de las palabras, la bulla que llevo dentro se apaga al llegar al papel, pero no mueren. Es como si descendieran conducidas por una mística espiral y en ella nuevamente naciera, en cada impulso, la expresión de los pensamientos míos.
 
Mirando al mar, medio a oscuras, con mi silencio me parece ver sobre las onduladas olas gestos insinuantes de afectividad que me inducen a pensar también en sus profundidades. Como si se sublimaran en ellas cada nota musical reveladora, que como si fueran pulsaciones de inclusión, en ese contexto emocional, que es la sutil inspiración  de un sentimiento errante. Del solitario sino o el vetusto recuerdo que en otros tiempos dieran a la vida todo el calor aquel y la radiante luz de un amor reflejada en cada una de sus emotivas parcelas., desde el comienzo hasta el final... Bajo las profundas aguas apenas reflejadas por la interceptada refulgencia de la Luna -noches oscuras de negras nubes- si me miro en ellas adivino las supuestas motivaciones acumuladas... Siento la sensación de una condición fantástica de irresistible atractivo que estuviera ahí, entre la espuma blanca del continuo oleaje, emergiendo como la cadencia propia de los sueños. Busco entonces en mis delirios el encanto misterioso e inefable de mi inspirada ficción. Que va aumentando progresivamente y me va poseyendo hasta el embeleso, volatizada sobre el frió papel y lo impregna de sus encantos y misterios, con las palabras del romance, quedando sus huellas impresas.
 
Y la música, como un murmullo celestial se va alejando, como las brisas que van pasando sin detenerse. Dejándome el silencio como única respuesta y la extraña sensación de haber andado por el polvoriento camino de la confusión, entre música y palabras, que fueron brotando, como en la playa la espuma, cuando se agita el agua o la brisa pasa, levantándola con las alas invisibles; y sin llegar a alcanzarla.
 
Me asomo al exterior y sólo siento el frió que me roza del céfiro viento, su apacible contacto que a la mente despierta. Siento esas ganas que el niño siente, de correr y alcanzar algo, aún sin saber qué, sólo correr en pos de algo y llega a alcanzarlo. Como el niño que no se contenta con lo que ya tiene, sigue buscando y nunca llega a saciarse. Como el viejo en el concierto de sus dudas, que en nada cree y sin embargo espera cada amanecer que la nueva aurora le traiga la respuesta tantas veces deseada. O, en el caso del invidente, que tropieza siempre con la impertinente y cruel pared del aislamiento y que siempre lleva consigo la esperanza de ver la luz y muere en tinieblas… Soñando caminos.
 
Respiro profundamente el aire fresco y vuelvo a la mesa., donde el blanco papel me espera, silente y presto a recibir la elocución que fuera, que llene el vacío esplendido del pálido espacio con las inquietas palabras. Con aparente calma comienzo, como quien se hace a la mar, despreocupado, con ganas de huir mar adentro, lejos de la tierra y los hombres, lejos de tanta bulla…
La soledad del hombre, tantas veces deseada, no se halla siempre que uno quiere. Ese sentimiento que se hace cómplice y fiel consejero que acompaña en el dolor como nadie sabe hacerlo y consuela en las difíciles horas de la polémica vida; es realmente grato y muchas veces necesario.
 
Entre cavilaciones se ha detenido el influjo que propina el tiempo en la mente y ha esperado consecuentemente a que la danza poética de los signos delate el reclamo acrisolado de la creación y fluya nuevamente, en razón de sus principios, la imagen dialéctica bien definida.

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Published by JOSÉ PERAZA - en COLABORADORES
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José Peraza Hernández,

Investigador y escritor.

    

José Peraza Hernández nació en Los Realejos (Tenerife) en 1953, villa donde transcurrió su infancia. Se formó en un centro educativo de su pueblo, a pesar de que los tiempos nunca le fueron favorables.  

Intentó realizar su sueño: escribir. Recuerda el nombre de su centro de enseñanza con mucho cariño, "Colegio San Sebastián", junto a la plaza que lleva el mismo nombre. De esa época podría citar a los siguientes profesores: Don Domingo Luis Estrada, Don Esteban, Don Manuel Espinosa García, Don Mario Hernández Siverio, Don Máximo Padrón Morales (San Juan de La Rambla), Don Francisco Hernández y Hernández (conocido por Inocente) Don José Javier López Garisoain (conocido por Pepe), y un largo etcétera. Se considera amante de la historia, del pueblo y de las cosas en general.  

En 1975 se afincó en el lugar llamado Casa Azul, del barrio de La Vera, situado en el Puerto de la Cruz, aquí lleva media vida y se arraiga. Al transcurrir de los años, en 1988, decidió trasladarse de domicilio y es ahí donde permanece viviendo en la actualidad, Urbanización Casa Azul, calle Tabaiba 5, en el mismo barrio de La Vera, pero esta vez, en el término municipal de la Villa de La Orotava.  

En 1997 es miembro fundador de la Asociación de Vecinos "La Candelaria del Norte". Inicialmente actúa como colaborador; en 1999 realiza la labor de secretario hasta el año 2003. Posteriormente es nombrado presidente de la misma, cargo que lleva hasta los días de hoy. También es miembro y fundador, donde ejerce y realiza la función de Secretario de la Federación Portuense de Asociaciones de Vecinos desde comienzos en 2005, así como miembro del Centro de Desarrollo "Plan Integral del Barrio de La Vera", del Puerto de la Cruz.  

Por último realiza la función de secretario y otras labores en la Asociación Tinerfeña Peña "Mencey del Valle" del Club Deportivo Tenerife.  

Fue colaborador del Periódico "EL DÍA", en la columna de los sábados, sobre la Heráldica, con el fin de que cada persona conozca su historia y su escudo; de igual forma ha escrito artículos en dicho rotativo, secciones Balcón del Norte, Buzón Tinerfeño, LA PRENSA DE EL DIA, y otros, además del también matutino "Diario de Avisos", La Opinión, además colaboró en la Revista "Realejeros". Ha colaborado con algunas cadenas de radio sobre temas relacionados con el barrio.  

Otra de sus aficiones es ojear los archivos, libros, fotografías y la Heráldica. También colabora como Presentador de la Televisión "Mega TV- Canal 64" en varios temas como entrevistas, noticias y reportajes. Desde 2006 tiene su propio Periódico Digital que lleva por nombre "LA VERA PASO A PASO, DIARIO DEL VALLE" donde aprovecha para darle la bienvenida. A este diario de información, notas donde se hace constar aquellas informaciones, curiosidades y relatos sobre este populoso barrio enclavado en el corazón del Valle de La Orotava. Por estas páginas discurrirán el ayer y el hoy de La Vera. Sin duda, es todo un reto mantener una bitácora como ésta en la que siempre despierte el interés de los lectores en la red, por ello me permito contar con su apoyo y les invito a colaborar. Me cabe el honor de haber nacido en Los Realejos, hincar mis raíces en el Puerto de la Cruz y establecerme en el corazón del Valle. Con estas premisas presento en sociedad esta modesta contribución a difundir los valores de la  sociedad tinerfeña y realejera en particular.  

Aparte quiero agradecer enormemente a todos y a todas y cada uno/a de los colaboradores, así como a todos los Gabinetes de Prensa de cada Ayuntamiento de Taoro a Teno. Como a varios colaboradores /as, de diferentes Países. A todos mil gracias de todo corazón.  

Escribió su primer libro, bajo el título "Memorias del Pasado y Presente, Capillas, Cruces e Historia del barrio de La Vera 1999 – 2004", con referencia al Puerto de la Cruz, La Orotava y Los Realejos. El segundo libro llevó por título "Los Caseríos del Barrio de La Vera, Las Arenas 1820 – 2005, de la Villa de La Orotava". También existe un tercero "Historia de Los Nidos y la Cruz de San Luis, con su XXV Aniversario", y un cuarto con el título "Desde el Ramal hasta el Polígono San Jerónimo", los que están a punto de ver la luz, así como otros, proyectos en marcha y a punto de finalizar. Aparte de este ejemplar como bien saben que llevan por títulos Nacimiento del Apodo e Historia. Su deseo, y principal preocupación es que al llegar a sus manos este modesto libro lo sepan valorar, pues está escrito con mucho cariño y amor, de una forma sencilla, tratando así de llegar a la mayoría.  

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a cuantos de forma directa o indirecta han incidido en su contenido y disculparme, si con este trabajo pudiera ofender involuntariamente a alguien. Lo mismo, digo con estás líneas de este blog.  

PRIMER PREGÓN:

El que suscribe, José Peraza, el sábado 3 de septiembre de 2011. En XIV - Semana Cultural, y la X - Aniversario de la Ermita y la Cruz de la Candelaria del Norte, en la Asociación de Vecinos, la que lleva el mismo nombre en La Vera, del Sector orotavense.

*** *** ***

También quiero hacer constar mi más profundo agradecimiento al Excmo. Ayuntamiento de la Villa de Los Realejos, a don Manuel Domínguez González, alcalde de nuestro municipio, como asimismo al concejal de Cultura don Adolfo González y Pérez Siverio y de la misma forma, a don Salvador García Llanos autor del prologo de este nuevo libro.

Agradecer profundamente la oportunidad que me ofreció mi estimado amigo Esteban Domínguez, a participar en este su quinto trabajo literario sobre nuestra entrañable villa realejera, como asimismo a todos cuantos se han unido a este proyecto, el cual dejamos en sus manos con nuestro mayor cariño y afecto para su disfrute.  

Hasta siempre, esperando que cada una de estas líneas, alimente nuestras conciencias y esperemos vernos en próximas ediciones, con el mejor afán, ya que las letras forman parte elemental de nuestra cultura y van muy unidas.

 

Gracias a todos de corazón.

ESCUDOS DE LA FAMILIA PERAZA Y ALONSO

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