Por: Jorge Héctor Santos
Cristina : Los estragos de “La Dueña” de la Argentina
Nada de eso es posible. Quien aguarde un cambio en Cristina estará esperando un imposible. Nada, ni nadie, la hará cambiar. Sólo podrán darse simples maquillajes. Los hechos lo confirmaron y lo seguirán haciendo. Cristina Kirchner no solo no reconoció la derrota; sino que -la relatora máxima de la ficción montada sobre las grandes conquistas del famoso modelo- llegó al extremo de señalar: “No mentimos, no nos disfrazamos. Solamente la fortaleza de la verdad y de la realidad, que por más que hagan lo que hagan no se puede ocultar”. Un gobierno, como el que ella encabeza, que vive mintiendo; ignora cuatro millones de votos menos logrados dos años antes; se atribuye no mentir. ¡Vaya despropósito!
Cómo entender semejante dislate. Hay que reconocer que no es fortuito que este despróposito se de. La madre de Máximo y Florencia acumula muestras más que suficientes para tener la certeza de que este cuadro es reiterativo. El colega y además médico neurólogo, Nelson Castro, le recomendó a la presidente que se cuide del Síndrome Hubris, al que señaló como una enfermedad del poder que hace estragos. David Owen, quien fuera canciller británico y neurólogo, se dedicó a estudiar el cerebro de los líderes de la clase dirigente. Según Owen el poder contamina a tal punto a algunos de quienes lo detentan que les afecta la mente y los invade de arrogancia, de excesos; los aleja de la realidad, perciben enemigos por todas partes y se rodean de mediocres
La razón que lo justifica, según el investigador y autor, se encuentra en el Síndrome Hubris, el cual no está reconocido por la psiquiatría. Nelson Castro se dirigió una vez más a Cristina Kirchner para decirle: “Señora Presidente, sus médicos están preocupados por su estado emocional”. Es cierto, pero dentro del grupo de médicos que atiende a quien se cree “La Dueña” de la Argentina, no hay un psiquiatra. En una nota publicada tiempo atrás, quien escribe, resumió un diagnóstico sobre la patología –que por sus formas y dichos en sus exposiciones públicas presenta la presidente- en el que coincidieron cuatro destacados psiquiatras a los que entrevisté separadamente y que prefirieron reservar su identidad. Para los cuatro profesionales Cristina Kirchner exhibe un Trastorno Narcisista de Personalidad.
El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría señala que una persona sufre del Trastorno Narcisista de Personalidad cuando reúne al menos cinco de los siguientes características:
Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).
Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios. Cree que es “especial” y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto estatus. Exige una admiración excesiva. Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas. Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas. Carece de empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás. Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
Presenta comportamientos o actitudes soberbias y prepotentes. Para los psiquiatras consultados, Cristina Fernández supera cinco de los nueve ítems indicados. El Trastorno Narcisista de Personalidad está comprendido en el grupo de los trastornos que involucran desórdenes dramáticos, emocionales, o erráticos. Recién se pueden notar en el individuo que lo tiene alrededor de los treinta años y se agudizan con el avance de la edad. Quien tiene un trastorno de este tenor no tiene padecimiento alguno, por lo cual no requerirá de abordaje médico.
Cualquier persona puede poseer un trastorno narcisista de personalidad; pero será notorio en aquellos que detenten poder. Su tratamiento psiquiátrico, aunque poco frecuente por lo mencionado, es escasamente esperanzador. Por lo tanto, el Síndrome Hubris si bien no está contemplado en el Manual de Psiquiatría, dista nada del Trastorno Narcisista de Personalidad que este sí considera. En conclusión: Las razones por las cuales no es esperable un cambio en la forma de gobernar de la presidente de la Nación están expuestas. Nada indica que Cristina Kirchner deje de seguir avasallando derechos e instituciones de la República. Expropiando o interviniendo empresas privadas. Esquivándole a las preocupaciones esenciales de la población y buscando por todas las maneras inimaginables perpetuarse en el poder; a pesar que diga o los hechos indiquen lo contrario. La pérdida del cargo que tiene, la atormenta.