Periódico digital del Norte de Tenerife
Me detengo en el tiempo,
a escuchar tus canciones,
melodías de versos,
poemas muy tiernos,
cargados de ilusiones,
con sabor a mis besos.
Nada más grato,
nada más placentero,
que el sonido dulce,
de un do, re, mi.
Es el sonido mudo de un beso,
aparente caricia de nuestros cuerpos,
elevados e inciertos momentos,
que hacen latir alocado a mi corazón guerrero.
Quiero sentir el tibio de tus besos,
fundirme en tu cuerpo,
bailar esa bella melodía,
con la que me dijiste te quiero.
Quiero ser fuego,
quemar cada átomo de tu cuerpo,
sentirte mío,
sentirme tuya.
Y cogiditos de un hilo
a través en la distancia y del tiempo.
Ven a mis brazos,
yo acá te espero,
entre sonrisas y suspiros soñándote llego.