Periódico digital del Norte de Tenerife
Celestino González Herreros
CADA MUNICIPIO PUEDE PRESUMIR DE LO QUE TIENE
La Orotava un lugar distinto, si, es un lugar distinto en muchos aspectos, demográficos, sociales, muy progresista y políticamente muy estable y conservador y cuantitativamente emprendedor. Hay unos motivos positivos y otros sumamente adversos, como ocurre en todo ámbito urbano. Últimamente he tenido que transitarla con frecuencia. Casi sólo se oye el ruido de los coches cuando están en marcha, sólo al pasar, momentáneamente; y gracias a ello, ese suave rumor rompe tanta monotonía y el encanto de su grato silencio.
No hallo un solo perro vagabundear por las calles y menos en las plazas públicas. Es que tampoco acompañados de sus dueños. Las aceras no presentan la deleznable huella de las pisadas de sus repugnantes excrementos, ni las hediondas manchas en las esquinas, de sus meadas… Esputos en las aceras si se ven y con qué desparpajo escupen; y llamémosle la atención, poco menos que nos linchan. Como en otros municipios, no reflejan en sus aceras las manchas negras de los chicles aplastados. Y curiosa circunstancia, da la impresión de que estuviera prohibido accionar las sirenas de los coches de la policía local y nacional, de la guardia civil y muy particularmente las sirenas de las ambulancias particulares y las de la cruz roja, al menos en el casco urbano. Lo mismo no podemos decir de la ciudad turística, que cada cinco minutos se oye una sirena distinta. Es de locura. ¿Tanta diferencia debe ser entre los distintos municipios una orden municipal para hacer cumplir esas ordenanzas? ¿Será que hay menos movimiento urbano? Es posible que eso ocurra, ya que en Puerto de la Cruz, aunque tenga menos habitantes censados que la misma Orotava, también cuenta la población flotante y los turistas que llegan… Y los visitantes españoles y canarios. Indudablemente, Puerto de la Cruz es la ciudad más concurrida en Tenerife. No la más limpia y tranquila, pero si, la más bullanguera y alegre, pero, a veces molesta para las personas mayores. Desde las siete de la mañana se oyen las sirenas como si de una alerta de guerra se tratara. Un kilómetro antes de llegar al Puerto de la Cruz, ellos avisan, aunque tengan las carreteras completamente libres. Falta de un test psicológico a algunos de los chóferes… y a quienes les dan las ordenes de correr y hacer bulla. No olviden que esa algarada confunde a nuestros turistas, los pocos que nos quedan y que dan de comer a muchas familias… Miren lo que hacen y luego no se lamenten de nuevas crisis económicas. Posiblemente también influya el hecho de que por el Ayuntamiento portuense han pasado más alcaldes, en el mismo tiempo, que en el municipio vecino y eso, sin lugar a dudas, trastorna el funcionamiento de las distintas áreas municipales. Se hace y se deshace continuamente, dado los cambios políticos. Y ello atrasa considerablemente la función de los diferentes responsables o funcionarios que también han de aceptar las nuevas directrices cada vez que se produzcan los distintos cambios… Es una pérdida de tiempo y de circunstancias muy considerable. ¿Qué ocurre en la Orotava? Allí se habla una vez y se discute sólo lo necesario. El barco navega con rumbo fijo y el tiempo es oro… La mar para ellos no impide seguir adelante. En cambio, ¿qué ocurre siempre en nuestra ciudad, en nuestro Ayuntamiento? Sabido es por todos cuales son los inconvenientes y por cierto, muy lamentables. Luego, jamás se ha tenido en cuenta la participación ciudadana, sólo ellos saben… nadie más.
Por Los Realejos siento una admiración especial, necesitaría algo más de tiempo y amplio espacio, son muchas sus cualidades y no quisiera por precipitado negarles tantos méritos y cualidades, de sus pueblos y sus gentes.