Periódico digital del Norte de Tenerife
Evaristo Fuentes Melián
EL DIA 29/oct/11 01:15
¿Es necesario el muelle del Puerto de la Cruz?
Que se debe exigir las infraestructuras necesarias es algo que nadie duda. El problema es determinar cuáles lo son. En este país lleno de costosas infraestructuras inútiles (muelle de Arinaga, autopistas radiales de Madrid, aeropuertos de León y Ciudad Real, kilómetros de vías de AVE?), ha llegado el momento de que los ciudadanos empecemos a exigir que se racionalice en su construcción. Los ciudadanos no podemos caer en el "síndrome del faraón", tan extendido entre la clase política, y que les obliga a levantar su propia pirámide a fin de ser recordados. Más allá de la satisfacción de egos personales, la ejecución de infraestructuras poco fundamentadas no es fuente de otra cosa distinta que miseria, pues agota recursos en su ejecución, en su mantenimiento o, lo que es peor, en su demolición.
Si el muelle es necesario o no es difícil de determinar. Lo que sí está claro son el alcance y las consecuencias que la ejecución de lo actualmente planteado supondrá para esta ciudad.
¿Estamos los ciudadanos dispuestos a que el frente de la ciudad viva eternamente de espaldas al mar? Se le achaca al Puerto que es una ciudad que vive de espaldas al mar, y es ese mar y su condición de norte los que obligan a la construcción de un dique de abrigo de más de 6 m de altura; dique que comenzando en el exterior del castillo de San Felipe recorre toda la costa de la ciudad hasta quedar por fuera del bajío de San Telmo. Sabiendo que su ejecución es técnicamente imprescindible, ¿no significa el muelle la muerte definitiva de la relación del ciudadano con el mar desde la ciudad?
¿Estamos dispuestos a que se identifique esta ciudad con un simple muelle? Si analizamos la realidad de los puertos canarios, más allá de fantasías de otras latitudes, no parece lógico que una ciudad que es turística por excelencia necesite de un puerto comercial-pesquero en su frente costero; los puertos canarios, por desgracia, son elementos poco agradecidos con el entorno, en los que conviven desde barcos abandonados hasta un cierto olor a podrido.
¿Estamos dispuestos a dejar pasar por delante de la principal playa del municipio el tráfico de vehículos concentrado e intenso que genera un muelle comercial? ¿Creará más riqueza que los cortados que se toman los conductores de los camiones mientras esperan? ¿Acaso hemos olvidado las colas a las horas de salida de ferrys que se generan y que han obligado en estas islas a construir nuevas vías para sacar el tráfico de la ciudad?
¿Estamos dispuestos a sacrificar sin más la explanada del muelle para la ejecución de un simple muelle? Todos sabemos que el Puerto necesita un revulsivo, algo diferente y único, un nuevo icono que se sume al hoy por hoy poco valorado Lago Martiánez. Una infraestructura que, conociendo el territorio municipal, solo puede ser ejecutada en la conocida como "explanada del muelle", lugar que el actual proyecto de muelle infrautiliza y condenaría de por vida.
¿Es necesario el muelle del Puerto de la Cruz? Que cada uno reflexione. Si tras una verdadera reflexión general se concluye que es imprescindible, que se construya. Pero permítanme que apueste por un parque marítimo único y especial, otro icono para esta ciudad. Para ejecutar un simple muelle, tiempo habrá.
Alberto Gutiérrez
Sobre el proyecto del puerto para el Puerto de la Cruz.
Comarcalizar la costa
Una carta al director del periódico El Día, cuestionando la construcción del muelle en el Puerto de la Cruz, salió a la luz el sábado 29 de octubre, un día antes de la magna manifestación, que fue todo un éxito, frente al ayuntamiento de la ciudad turística norteña, en defensa de un puerto para el Puerto.
Ante todo hay que decir que la citada carta está bien pergeñada por su autor Alberto Gutiérrez, a quien no tengo el gusto de conocer personalmente. Es una misiva muy bien pensada y estructurada. Pero vamos a intentar con un par de apuntes desmontar toda su argumentación, que la dirige cuando no en contra de la construcción del muelle portuense, al menos llamando a la reflexión antes de proceder a su realización.
Veamos: si don Alberto reside en Santa Cruz de Tenerife conocerá a la perfección que los mismos inconvenientes que él percibe para la construcción del muelle portuense se han sucedido a lo largo de los años en las sucesivas fases de ampliación ya ejecutadas en el de Santa Cruz. Por ejemplo: una de las gigantescas meteduras de pata, lo fue el muelle frente al Cabildo, una inversión de miles de millones de pesetas que para casi nada sirvió, pues ahora es un mastodóntico y feo almacén de contenedores, que desde el ayuntamiento presidido por Zerolo ya se reclamaba su conversión en un gran parque marítimo, desde la plaza de España (ya realizada su gran charca como complemento de ese parque en el futuro) hasta el Auditorio de Calatrava.
La costa del Puerto de la Cruz lo tiene difícil si se toma como municipio independiente, dado que el Puerto es el municipio más pequeño de Canarias, con solamente tres kilómetros de costa y menos de nueve km2 de extensión superficial. La solución está en comarcalizar el proyecto, un plan comarcal mancomunado, adicionando la bellísima costa realejera, que arranca desde los edificios Maritim junto a la Punta Brava y hacia el oeste pasa por La Romántica en la costa del Toscal Longuera, hasta llegar a playa del Socorro y los escarpados paisajes en la Rambla de Castro, todo de cara al mar. Esta zona de la costa realejera, comarcalizada, mancomunada, puede convertirse con bellos paseos peatonales estratégicamente diseñados -- algunos ya existen-- en una bella zona de recreo y esparcimiento y solaz, complementaria al centro neurálgico que es el Puerto de la Cruz.
En cuanto al impedimento o entorpecimiento que pueda haber entre el tránsito rodado por la Playa Jardín actual y el tráfico pesado hacia la zona del futuro muelle en proyecto, hay que mirar de nuevo a las directrices del puerto de Santa Cruz de Tenerife y sus ampliaciones, en donde precisamente ahora se ejecutan obras de millones de euros para independizar definitivamente el tráfico rodado de los muelles, de la circulación urbana ciudadana, obras que, con todos los túneles y avenidas necesarias, van desde el Auditorio de Calatrava hasta la inmediaciones del barrio de San Andrés.
De eso, de la calidad onerosa de esos presupuestos, es de lo que quisiéramos los norteños participar, disfrutar en el Puerto de la Cruz y su comarca, puerto que fue uno de los primeros que históricamente se habilitó en la isla para la exportación de frutas y vinos.
El señor Alberto Gutiérrez se da el lujo literario de colar un mal chiste, al decir que la construcción del muelle solamente aportará riqueza con los cortados que se tomen los conductores de camiones… La riqueza vendrá, señor Alberto, cuando los barcos de mediano porte y superficial calado, como los que se fabrican ahora, entren y salgan cada día varias veces con turistas directamente -- sin escalas en la capital tinerfeña --por su propio puerto al Puerto de la Cruz y al Valle de La Orotava.
Y aunque las comparaciones en algunos casos puedan ser odiosas, hay que mentar tres de ellas:
1.- Muelles del municipio de Santa Cruz de Tenerife.
1A.- La ampliación que ya he mencionado del muelle frente al Cabildo, donde se malgastaron unos cuantos miles de millones de pesetas de entonces (principios de la década de 1970), es un muelle mal concebido, su bocana mal orientada, por la dirección del oleaje y de los vientos dominantes, y puesto que deja dentro de su dársena la desembocadura del Barranco de Santos.
1B.- Las obras, que también he mencionado, impresionantemente elevadas en presupuesto, de las vías y túneles que se están construyendo ahora mismo para independizar totalmente el tráfico portuario de vehículos en tierra con el de la zona capitalina urbana.
2.- El Puerto de la Cruz reclama también igualdad de trato, cuando miramos a la bella isla de La Gomera y vemos que, con sus menos de 30.000 habitantes, tiene tres muelles (San Sebastián, Santiago y Valle Gran Rey) donde recalan turistas y visitantes cada día varias veces. Recordemos que el Norte de Tenerife tiene unos 200.000 habitantes desde Tacoronte hasta Buenavista del Norte, 120.000 de los cuales se ubican en el Valle de La Orotava.
3.- ídem de ídem sobre el puerto de Tazacorte, al lado oeste de la isla de La Palma, que cubre una zona de unos 40.000 vecinos, y que servirá de modo similar a como el muelle del Puerto de la Cruz y el de Garachico lo harán para el Norte de Tenerife.
Una vez comarcalizada la costa del valle de la Orotava o valle de Taoro, el parque marítimo se podría hacer –con permiso de mis queridos amigos los ecologistas—en la zona de El Rincón orotavense, con su campo de golf y su hotel de lujo (ambas infraestructuras ya las tiene Buenavista del Norte) y unos 500 metros de playas: Bollullo, El Ancón, Santa Ana, tan impresionantes con sus mareas bravas; o, la alternativa, por el otro lado, al oeste, la costa realejera – ya descrita por mí al comienzo de este artículo-- con sus bellas panorámicas entre las que destaca la Rambla de Castro.
No le quepa duda al señor Alberto Gutiérrez y sus acólitos si los tuviere, que los habitantes del Valle de La Orotava nos sentiríamos satisfechos con esta concepción del tratamiento de su costa, comarcalizada, mancomunada, con su epicentro en un puerto comercial, deportivo y pesquero sito en el Puerto de la Cruz, donde se embarcaba la fruta desde el siglo XVIII.