Periódico digital del Norte de Tenerife
Estaba dispuesta a todo,
todo lo qué me pidieras,
qué no estuviera a tú lado,
qué al amanecer me fuera,
qué abriera o no las ventanas
y las cortinas corriera,
me olvidara de los libros,
ni siquiera los leyera,
si era o no asunto mío
lo qué a tí te pareciera.
A todo hubiera accedido
siempre qué tú lo quisieras,
pero sólo hay una cosa
en qué no te complaciera.
Si tú me hubieras pedido
qué yo así no te quisiera