María Eugenia Leal de Luzardo
Culturalmente se nos ha inculcado que en materia de amor dar todo de nosotros es malo. Que dilema encontramos cuando queremos darlo todo, cuando amamos con todo nuestro corazón, pero por el temor a empalagar empezamos a dosificar; todo cambia cuando lo hacemos… los abrazos se acortan, los te quiero escasean y un te amo es un milagro. Mientras el corazón se agita, tus ojos e iluminan, tu piel se eriza, la razón impuesta hace lo propio limitando tu expresión. Que error hacerlo, no hay nada como amar con toda intensidad, llenar el día de te quiero, inundar la vida de te amo…
Sí me preguntas ¿Cuál es la dosis perfecta en el amor? La repuesta es la que tu corazón posee. Cada quien da lo que posee, en consecuencia da a quien amas esa medida, cuanto amor poseas, cuanta pasión tengas, cuantos sueños compartan… No le pongamos parámetros al amor, al hacerlo nos privamos de lo mejor de este sentimiento!
El amor verdadero siempre da TODO pero siempre guarda algo, guarda algo porque es verdadero…no guarda porque se exime al manifestarse, guarda porque en él está la sorpresa que trae el sentimiento, no guarda para ocultar, guarda para sorprender. Amar es maravilloso y ser correspondido es insuperable sin duda, así que corresponde sin temor a quien te ama, lo peor que puede suceder es que sea un lindo recuerdo, pero yo prefiero recordar un bello amor que vivir la nostalgia de haberme privado de tan bello sentimiento. Hoy regala a quien amas un TE AMO sin límites, un te amo de corazón, un te amo emocionado y al hacerlo no esperes nada a cambio, disfruta la sensación solo de sentirlo, esa es tu recompensa…amar con todo tu ser es la recompensa.