Periódico digital del Norte de Tenerife
Doy gracias infinitas por el amor que a diario recibo,
por la sencillez de tus palabras,
el calor de tus abrazos y besos.
Doy gracias infinitas,
por el amor que me ofreces,
esa cálida y dulce sonrisa
que cala profundamente mi alma.
Gracias por tu amparo,
por tus buenos deseos,
por tu ayuda y guía,
que son mi resguardo.
Te entrego mi vida,
sin tener que pensarlo,
te entrego mis sueños
mis días,
mis horas.