El alcalde, Manuel Domínguez, insiste en la existencia de un bando municipal que prohibe esta práctica y que barrancos y cañadas no son de competencia municipal
El pastoreo en vías públicas de Los Realejos es una situación se ha venido dando en el municipio y ante la que el alcalde, Manuel Domínguez, extendía un bando municipal el pasado mes de junio de 2012 prohibiendo la presencia de animales sueltos y el pasetoreo en espacios públicos de la localidad. Desde entonces el Ayuntamiento y la Policía Local han actuado contabilizando hasta una docena de denuncias y teniendo que abrir cinco expedientes sancionadores a sendos cabreros. El contenido de estas prohibiciones que queda normativamente recogido en diversos artículos de la Ordenanza Municipal de Los Realejos sobre Tenencia de Animales y la Reguladora de la Limpieza de Espacios Públicos y Gestión de Residuos Sólidos Urbanos.
Las quejas reiteradas de la ciudadanía afectada por la presencia de ganado suelto en espacios públicos, con los correspondientes daños en parques, plazas o vallados, además de poner en riesgo en ocasiones a peatones y vehículos motivó esta decisión del primer edil realejero. En este sentido recuerda Manuel Domínguez que “ya se han tramitado hasta una docena de denuncias por el pastoreo en la vía pública, habiéndose abierto expediente sancionador a cinco cabreros”.
“Estamos siendo vigilantes con este tema a través del cuerpo de la Policía Local, se están imponiendo multas entre los 90 y los 200 euros a los dueños de los animales por incumplimientos de las normativas y debemos insistir en que el objetivo no es otro que el de mantener el orden y la limpieza en el municipio y velar por la seguridad y salud pública de quienes por él transitan, bien a pie o en vehículo”, detalla el alcalde de Los Realejos.
“Hemos recibido más denuncias ciudadanas en este sentido, algunas de ellas referidas a la presencia de estos animales en barrancos o en cañadas, espacios que no son de competencia municipal; en nuestro deber de servir a nuestros vecinos hemos elevado al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil”, señala Manuel Domínguez.
Explica el edil que “también se están dando casos en que se denuncia la invasión de terrenos privados por parte de los cabreros con sus rebaños, algo que tampoco es competencia del Ayuntamiento, en este sentido los propietarios deben dar curso a sus denuncias por vía judicial”.
La normativa
Entre las prohibiciones concretas de la normativa municipal con respecto a animales destacan el acceso, circulación o permanencia de éstos, a excepción de los perros guía, por las piscinas públicas, playas y otras zonas de baño, salvo las expresamente señalizadas en sentido contrario, parques infantiles, jardines o zonas verdes, en cualquier época del año.
Se prohíben además las deposiciones fecales y micciones de animales en vías, jardines o parques públicos, o ensuciar aceras, calzadas o alcorques con detritus producidos por animales domésticos, quedando obligados sus dueños a retirarlos si se produjesen y depositarlos de manera higiénica en los contenedores de basuras o lugares que la autoridad municipal determine a tal efecto.
Tampoco está permitido alimentar a cualquier tipo de animal en la vía pública, paseos y playas y en todos los espacios aplicables al ámbito de esta ordenanza, evitando así la suciedad de la misma y los problemas de salud pública que puedan derivar de ella.
Ante la complejidad de cumplimiento de algunas de estas prohibiciones por parte de cabras u ovejas, se imposibilita además la circulación de ganado de este tipo por las vías públicas del municipio. Deben circunscribirse las zonas de pastoreo de ganado suelto, única y exclusivamente a barrancos y cañadas del término municipal.
Asimismo, los propietarios son directamente responsables de los daños o afecciones a personas, animales y cosas, así como de cualquier acción que ocasione suciedad en cualquier espacio público producida por animales de compañía. En ausencia del dueño, será responsable subsidiario la persona que condujese al animal en el momento de producirse la acción que causó la suciedad.