José Peraza Hernández
Un año más seguimos las tradicionales fiestas de San Juan, empezando el día 23 del presente mes de junio, con el enrame de los antiguos chorros de agua de todas la cuidad, los que son en galardonados de frutas variadas, flores como hoja de palmera. En la tarde noche y como es ya habitual, que la gente se junta en la playa Jardín, desde la misma mañana, donde la gente va a disfrutar el día de baño y sol. Al llegar la tarde se forma la tradicional de la celebración de las Fiestas de San Juan, donde se realiza una gran hoguera, por el día de San Juan cada 24 de junio, cosa que viene desde los años más léganos, hay que decir que la vida continúa, nadie es imprescindible en esta viña del señor.
Como todos sabéis, un personaje conocido en el valle norte, el que muchos conocimos en este lugar, y fuera de esta isla, como fue nuestro amigo y compañero Chuco Dorta, una personas que trabajo por lo nuestro de esta tierra canaria, quien estaba ahí, defendiendo lo las tradiciones, año tras año. Con el fin de mantenerlas. Chuco Dorta era un hombre Villero, nació en Abril de 1950. Un hombre que vivía la fiesta como ninguno. Era un hombre que la vivía, y asía vivirla a los demás. Tenemos que decir que, ya se ha escrito muchísimo de él, creo que en estas fechas, aún más, porque nos viene a nuestra menoría, donde lo recordamos día a día, aún más cuando se van a cercando estas fechas.
Nuestro amigo Chucho, estaba allí desde la noche anterior en la playa de Jardín (víspera de San Juan), luego pasando a primera hora al muelle al baño de las cabras. Una persona dialogante con todos, era muy abierto, una persona muy apreciado por muchísima gente. Amigo de sus amigos.
Creo que en la mañana de hoy se escribirá mucho, en su memoria de nuestro amigo Chucho Dorta, a quien se le echa mucho en falta pero la vida es así, que descanse en paz.
Hay que decir que hoy día nadie es imprescindible, hoy se celebro el tradicional baño de las cabras como de costumbre, respetando las normas establecidas, desarrollándose todo con normalidad, donde los rebaños se encontraban controlados por grupo, y cada pastor o cabrero con amigos y familiares llevaban a cada cabra por los cuernos para introducirla en el agua del muelle pesquero, como cada años. También los cabrero ordenaban las cabras donde venían muchos de los a buscar leche, y los turista la probaban. Se calcula que abría una quinientas cabras. Lo que si se extraño fue que no había muchos caballos.
Había un buen ambiente, se observaba el muelle lleno de vecinas, vecinos, turistas contemplando el tradicional baño de las cabras. Cada año va en aumento. ¿Que viva el día de San Juan?