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Periódico digital del Norte de Tenerife

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EL CÓDIGO DA VINCI (II)

Eli Isaías Pérez Núñez


ISÁEL-No sólo los no cristianos están siendo desviados, sino que inclusive algunos cristianos han sido influenciados por la naturaleza pseudo-erudita de la obra. Dan Brown se esforzó mucho para dar la impresión de que la novela está basada en cientos de hechos que habrían sido ocultados por la Iglesia Cristiana. Por ejemplo, el prólogo comienza de esta manera:

“LOS HECHOS:

El Priorato de Sion, una sociedad europea secreta fundada en 1099, es una organización real.8 En 1975 se descubrieron en la Biblioteca Nacional de París9 los pergaminos conocidos como Les Dossiers Secrets, donde se identifica a numerosos miembros del Priorato de Sion, entre ellos a Sir Isaac Newton, Sandro Botticelli, Víctor Hugo y Leonardo Da Vinci. La prelatura vaticana conocida como Opus Dei es una secta católica de profunda devoción, que recientemente ha sido motivo de controversias a causa de acusaciones de lavado de cerebro, coerción y una peligrosa práctica conocida como ‘mortificación corporal’. Opus Dei acaba de completar la construcción de una sede nacional, valuada en $47 millones de dólares, en la Avenida Lexington 234, en la ciudad de Nueva York.10 En esta novela todas las descripciones de obras de arte, edificios, documentos y rituales secretos son exactas”. [La cursiva es nuestra]

Son estas afirmaciones las que han causado un clamor de consternación entre los cristianos de todas las denominaciones, entre los periodistas de los principales medios11 y entre teólogos e historiadores respetados, tanto cristianos como seculares.12



Refutando las afirmaciones de El Código Da Vinci

Contrariamente a lo que afirma el autor, todos los hechos y personajes de esta novela son producto de su imaginación, o están presentados erróneamente o bien parten de otras novelas previas a las que Teabing, el personaje de Brown, se refiere como “éxitos editoriales internacionales”; por ejemplo, Los templarios, María Magdalena y el Santo Grial, La diosa en los Evangelios y El enigma sagrado.13



Lo interesante es que organizaciones como el Opus Dei (una orden católica privada y no un grupo delictuoso vinculado al Vaticano como se pretende en la novela) ,14 están aprovechando la popularidad y la publicidad del libro para llegar al gran público. En muchas iglesias se han ofrecido seminarios en torno a aspectos relevantes de esta obra y hay pastores que han respondido en sus sermones a las afirmaciones contenidas en ella. En otras palabras, la abundante publicidad que han recibido la novela y el filme brinda una oportunidad especial para que los cristianos conozcan los orígenes de su fe, y para que los creyentes compartamos los fundamentos de nuestras creencias con audiencias más numerosas.



Al enterarnos de que esta confusión entre realidad y ficción, verdad y error, había alcanzado incluso a nuestros propios amigos, parientes y colegas, decidimos presentar una serie de seminarios de índole no doctrinal que convinimos en llamar “¿El Código Da Vinci o el Fraude Da Vinci?”15 Este artículo está basado en algunas de las decenas de horas que dedicamos a investigar y refutar los más de 50016 errores y representaciones erróneas de esta novela. Aquí podemos compartir sólo algunos de los puntos sobresalientes.

Descubrimos entre el público tres áreas de interés: La historicidad de la Biblia, la divinidad de Cristo, y el supuesto casamiento de Jesús y María Magdalena.

La historicidad de la Biblia y la divinidad de Cristo

En El Código Da Vinci, Brown alude a “otros 80 evangelios” que fueron suprimidos a favor de los evangelios “menos confiables” del Nuevo Testamento tales como Mateo, Marcos, Lucas y Juan, que finalmente fueron incluidos en el canon. Los eruditos contemporáneos17 concuerdan en que el evangelio más antiguo es el de Marcos (65 d.C.), seguido por el de Mateo y Lucas/Hechos (80-85 d.C.), y finalmente el de Juan (c. 90 d.C.). Una de las primeras listas de los 27 libros del Nuevo Testamento es una carta de Atanasio de Alejandría del año 367 d.C.



Este documento es posterior al Concilio de Nicea en 325 d.C. que no fue convocado por el Emperador Constantino para confirmar oficialmente que Jesús era divino, (lo que ya había sido acordado mucho antes), sino para deliberar si era co-eterno con Dios o sólo un ser creado, como afirmaba Arrió de Alejandría. Este concilio puso fin a la herejía arriana.

Si bien Brown no utiliza el término “evangelios gnósticos”, podemos asumir que es a estos escritos a los que se refiere Teabing, su “experto” imaginario, como anteriores al Nuevo Testamento, y que fueran “despiadadamente eliminados” por los líderes masculinos de la iglesia. Estos evangelios, que datan de los siglos II al V de nuestra era, son antiguas falsificaciones, supuestamente escritas por los autores del Nuevo Testamento.18

Resulta interesante que el gnosticismo (del griego gnosis–conocimiento, en el sentido de conocimiento especial) no muestra a Jesús como mortal, así como Brown nos quiere hacer creer, sino como espíritu puro. Esta perspectiva docética (del griego, “aparecer”) de Jesús, hacía que los gnósticos buscaran la salvación no en un Jesús totalmente divino y humano, sino en la iluminación interior divina de cada adepto. Según ellos, Jesús sólo vino para impartir el conocimiento acerca de cómo escapar de este reino mortal por medio de esa chispa divina. En consecuencia, su muerte en la cruz fue irrelevante para nuestra salvación.



Uno de los errores más gruesos del autor de El Código Da Vinci es querer probar la naturaleza meramente humana de Jesús, apoyándose en los evangelios gnósticos, a fin de explicar su “casamiento” con María Magdalena. Aunque Brown pretende utilizar estos textos para probar su afirmación de que Jesús era sólo un ser humano, en realidad los gnósticos rechazaban la humanidad de Cristo y creían en su divinidad pura.

Evidencias de la divinidad de Cristo



Pueden hallarse abundantes evidencias para creer en la divinidad de Cristo en el Nuevo Testamento, en referencias extra-bíblicas, así como en inscripciones y obras de arte de las catacumbas romanas de los siglos I al IV.19

Hay en el Nuevo Testamento muchas declaraciones de Cristo mismo y de otros autores acerca de su divinidad. Por ejemplo, según Juan 8:58, Jesús afirmó: “Antes que Abraham fuese, yo soy”. Además, por tratarse de un personaje de la antigüedad que sufrió una muerte ignominiosa, existe un número considerable de referencias extra-bíblicas sobre su persona y de la creencia de sus seguidores en su divinidad. Entre ellas, cabe mencionar las del historiador judío Josefo (37-100 d.C.), que nombra a Jesús y a su hermano Santiago, 20 así como textos que se refieren a Jesús como hechicero en el Talmud Babilónico, 21 además de referencias de Cristo o los creyentes en cartas de varios autores romanos que criticaban a los cristianos y el cristianismo, como por ejemplo Plinio el Joven.22



El primer símbolo de los cristianos fue un pez. En griego pez se dice ictys, que es un acróstico de la expresión “Jesucristo Hijo de Dios y Salvador” (Iesous
CristosTeous Yios Soter).23 Las inscripciones y los motivos artísticos (Jonás, Daniel en el foso, panes y peces), así como las sepulturas conjuntas de creyentes de todas las clases sociales que se encuentran en las catacumbas de Roma de los siglos I al IV, revelan que los cristianos creían en la resurrección y en la vida venidera con Jesús. Indican también que, en una tradición compartida con el judaísmo, los cristianos sostenían la igualdad social, puesto que para los que han sido bautizados, “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28).



¿Se casó Jesús con María Magdalena?

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