Periódico digital del Norte de Tenerife
Celestino González Herreros
EL DESENCANTO A VECES ESTÁ JUSTIFICADO
¿Qué diferencia habrá entre el antes, nuestro presente y lo que nos espera? Esa misma pregunta me hice en las anteriores Elecciones a Cortes Generales, me pregunté: ¿qué sería de nosotros, nuestros pueblos, villas y ciudades, cuál nuestro futuro? ¿Si habría mucho descontento, mejores oportunidades, o, si habría más consenso ciudadano, más consideraciones y mutuos respetos entre las partes enfrentadas, menos intrigas y buenas dosis de transparencia política?
En las calles se percibe un notorio sentimiento de abstención, mucha indiferencia y pasividad. Obviamente, el desencanto, a veces, está justificado–no siempre- pero no nos engañemos, ha habido de todo, bueno y malo, golpes bajos y cabezazos en el ambiente cotidiano. Claro que si no se quiere saber la clara evidencia, ya es problema de cada cual. Yo diría, que si no se procede mejor y se trabaja con más seriedad y sentido común en el plano político, sobre todo, llegará el momento que sólo acudan a votar los de siempre, los enchufados, los socios de cada grupo y aquellos colaboradores que están a gusto, etc., que tampoco son muchos. Y siendo así, no hay verdaderos incentivos y menos aún, con el agravante de “casorios y divorcios” entre corrientes doctrinales distintas, perdiéndose con ello el verdadero sentido e interés de los votantes, que cada vez son menos.
Resumiendo, es bueno y muy importante el hecho de que acudan a las urnas responsablemente, que en ese encuentro democrático está el verdadero cause a través del cual lleguen a discurrir y a realizarse tantos sueños rotos a través de los años y sin solución política alguna.
Exhorto a los jóvenes y al resto de los ciudadanos en edad y condiciones aptas, participen con ilusión en estos comicios, ya que haciéndolo ese ciudadano interés será valorado y contribuirán a que nuestros políticos se sensibilicen adecuadamente y estudien el gravísimo problema de su futuro, ya que la mayoría de ellos no han conocido su primer empleo y de seguir su situación así, se verán obligados a salir fuera a buscar trabajo, quedando nuestro país sin jóvenes, con lo gravísimo que sería hasta para pagar las Pensiones a los mayores, para la misma Seguridad Social sin la contribución de nuestra juventud.