Periódico digital del Norte de Tenerife
HASTA QUE EL DULCE SUEÑO SE ACABE…
Celestino González Herreros
Voy a volcarme en cuerpo y alma hacia el deseo que siento y la propensión de poder desmenuzar mis pensamientos con los signos de la palabra: letras, sílabas u oraciones que brotan del alma cuando les permitimos su libertad…Son como rosas que se desmenuzan heridas por los vientos y sus sedosos pétalos se esparcieran como si formaran alfombras multicolor a lo largo del abrupto camino que intuimos, evocando recuerdos tan lejanos. Son como el llanto de la tarde cuando declina el Sol al morir la tarde… Y como la ola que se deforma al llegar a la arena y sube presurosa hasta alcanzarnos su espuma salitrosa, deliberadamente, entre el jadeo de sus fuerzas y poder acariciarnos suavemente…
Así vuelco todo mi entusiasmo en aras de la ilusión, dándole alma, vida y corazón, en esta sublime ocasión a mis oníricas fantasías, queriendo sentir el contacto de su respiración y el roce de su aliento.
Entre tanto esplendor caer vencido deseo, por el irresistible letargo y buscarla por todos los rincones que el onírico trance me permita hasta hallarle. Sin preocuparme del tiempo que pasa y nunca vuelve, que se nos va para siempre… Hasta que el dulce sueño se acabe, se quiebre como la mágica ánfora, que en mil pedazos también se esparció al quebrarla el tiempo que venció a mi idílico romance de amor y a mi tierna evocación. Queriendo estar con ella para nunca más perderla.
Aferrado a la idea de alcanzarla he de empeñar todos mis esfuerzos y si el tiempo nuevamente se detuviera, me iría con ella.