Periódico digital del Norte de Tenerife
Ya ves, cuando mi corazón supo de tu canto, mi esencia comenzó a ser tuya y los ángeles hicieron sus fiestas, fue entonces como entre ensueños te hice mía y el delirio se creyó eterno en la oscuridad de la noche, al igual que nuestras rosas azules que aun están vivas.