Edicta Valero
Entre los sueños más hermosos de mi vida
siempre estuve el admirar la Raza Negra…
Negrito moreno claro, negrito color de miel,
mi negrito de azabache, negrito color café,
negrito carbón, carbón, como mil noches
sin luna…
Soñé, que al igual que Dios, era de la Raza Blanca
también podría haber sido un Dios de la Raza Negra,
con su madre morenita, con su padre negro puro,
con su familia moruna y sus angelitos negros…
Y, todo lo realice, entre sueños y verdades,
conocí un gran amor negro, que me amo con amor
puro, tenia bemba colora y sus ojitos tan bellos,
y con un corazón grande, que me brindo tanto amor
que no supe porque el destino, de mi lado lo alejo…
Recuerdo con gran orgullo, mi descendencia morena
a mi abuelita Juanita , una negrita tan bella, Y a su
familia Valero, morenitos y morenas, que cada día
crecen más luciendo el color moreno, en esta ciudad
tan bella…
Y ese tío maracucho que Dios puso en mi camino
negrito como la noche y esos ojazos tan bellos,
verdecitos y brillantes que parecen dos luceros
que alumbran la inmensidad del bello cielo zuliano
Por eso yo soy feliz, y lo dijo con orgullo, que adoro
la Raza Negra, con mucho amor y embeleso...
y, que tengo cuatro hijos, dos catires y dos morenos,
recordando con amor, que sangre llevo por dentro,
mi descendencia morena, y mi familia Valero…
y que soy feliz así, amando la Raza Negra, con un amor
tan bonito como el amor de mi Negro