Periódico digital del Norte de Tenerife
Susana M Nino
Agarro el viento atrapo el susurro del ave en su nido y como tal se escapa entre mis dedos para que pretender y tratar de mantener lo que jamás ha sido mío. Me ahogo en la nostalgia de los días olvidados que de cuando en cuando se asoman como lanzas como dardos. Busco refugio en mis días solitarios entre mis páginas, escritos, poemas y relicarios mas no por ello muero vivo cada día más, con la infinita esperanza de volver a batallar. Batallar la vida, el sentimiento humano que día a día nos trae alegrías y desengaños más de fuertes es, el poder sobrellevarlo. La Imaginación. La imaginación y el deseo, son los estados más bellos de la mente. Con ellos vivimos, sentimos, adquirimos nuestros sueños, porque sembrando en nuestra imaginación están el deseo de vivir, de alcanzar lo inalcanzable, de poder sentir el tibio y dulce secreto de nuestros más íntimos momentos. La imaginación nos hace conducir por la calle de los sueños, para así convertirlos en realidad. Los sueños se hacen realidad, si así nos lo proponemos, nada es fácil, nada se nos es entregado sin batalla. La recompensa es ver como poco a poco, uno a uno nuestros sueños se van realizando, pero para ello toca plantar la semilla en nuestra mente e imaginación y en el deseo de obtenerlos. Soñar, sentir, ver, palpar... Es infinitamente bello, sin ellos no hay vida, no habrá ilusiones ni deseos.