Periódico digital del Norte de Tenerife
HISTORIA DE DOÑA CARMEN GARCÍA BELLO, CONOCIDA POR CARMEN LA DE AVELINO
José Peraza
Procedemos hacerle un visita doña Carmen Gracia Bello, quien nació un 26 de octubre de 1920, (hoy tiene 91 años). Hay que decir es hoy es la mayor del barrio de La Vera, (junto con Don Felipe Abrante, quien vive en La Güina Alta, de La Vera),
El Carmen es hija de Estanislao García a y de Basilia Bello.
De este matrimonio, hubo un fruto de 12 hijos, cuatro varones y 8 hembras.
-. Nos cuenta que sus padres tenían una panadería de leña. Situada en la Calle Nueva, en el mismo barrió. -No deja de reconocer que eren tiempos duros, en general, - se pasó mucha hambre y calamidades.
-. Podemos comprobar a doña Carmen, para la edad que tiene buen color, así como fuerte, ya que también ha trabajado lo suyo - Me dice que lo único que le falla son las piernas, ya que lleva dos o tres operaciones, pero que realmente no ha queda muy bien, que con la ayuda del este carrito da su pasos, y recorre el pansido.
-. Me comenta José Luis su hijo y su nuera Ana, que a ellos no les gusta dejar sola, ya que puede darle un mareo.
¿Pregunte a doña Carmen si fue a la escuela? - Me dice que si, - Le preguntamos si recuerda el nombre de la Maestra, -claro como ahora estuve con doña Consuelo y con doña Lola.
¿Donde era la Escuela?- Al final de la Calle Nueva, en una casa de alto y bajo, de hecho hoy día la calle lleva el nombre de la Escuela.
¿Cómo conoció a su espeso? - Era vecino, y estábamos en la escuela juntos. Bueno no juntos, los chichos con los chicos y las chicas las chicas. Las cosas de antes. Pero la vida es así Peraza. "es vedad doña Carmen".
¿Cómo se llamaba su marido? - Avelino Díaz Méndez
¿A qué edad se casaron? Doña Carmen de dice que ella con 16 y su esposo con 18 años.
Doña Carmen me dice muy sonriente, con unas buenas carcajadas, pues los que estamos allí empezamos a reírnos.
¿Cuál es el motivo, que le hizo tanta gracia?.
-Doña Carmen me cuenta, que fue lo que le hizo gracia
Cuando tenía la edad antes dicha, los burros y los cabellos venían con leña para la panadería, entonces había que subirla a la azotea, para que se fuera secando. Bueno estábamos cansados de subir y bajar la escalera, y nos sentamos juntos. Ha Avelino se le ocurrió ponerme la mano por encima de la espalda. En eso momento subía mi madre a la azotea, y los vio encarameladitos. Bajó para bajo y fue a la casa de la madre de Avelino. Y le comentó que nada que había que preparar el casamiento, por eso en su casa no se usaba eso; pues los padres se pusieron de acuerdo y se casaron en menos en lo que canta un gallo.
¿Cuándo llegó la fecha en 1936?. A poco tiempo se fue a la Guerra, y ella se quedó con su madre. Casi a los dos años, le dieron permiso, pues en ese tiempo quedó embarazada de su primer hijo.
Una vez finalizada la guerra se fueron a vivir a Santa Cruz a trabajar en el Muelle, al poco tiempo comienza a preparar los papeles para irse con destino a Venezuela, pero su sorpresa fue que en vez de llegar a Venezuela, se encontró en Brasil, con total sorpresa para él.
Una vez en ese País, permaneció dos años, en los cuales trabajó conduciendo un autobús. Posteriormente, se trasladó a Venezuela donde reclama a su mujer. Carmen encontró trabajo en una casa de sirvienta o ama de llaves con una familia apellidada Vizcarrondo, muy pudiente de dicho País. Avelino trabajó de conductor o chófer de esta familia, donde permanecieron seis años y luego regresarían a Canarias donde fijaron su residencia.
Con el paso de los años, fue nuevamente reclamada por la familia Vizcarrondo de Venezuela. Carme no se lo pensó dos veces. A los seis meses, se trasladaron a los EE.UU. y de ahí, volvió nuevamente a Canarias donde les espera su marido y sus hijos.
Ana Marlene
Con una despejada y envidiable mente llena de recuerdos, Doña Carmen recuerda a la perfección anécdotas de los ilustres ciudadanos que habitaron nuestra Ciudad, haciéndola gran valedora de su importancia a nivel nacional e internacional.
Anécdotas
Por esta época doña Carmen vivía en Santa Cruz en la C/ Castillo y conocía a una joven que ese día no tenía con quién ir a una verbena y se lo dijo a ella y como don Avelino estaba para el fútbol, doña Carmen fue y antes de que la joven bailara una pieza, ya doña Carmen había bailado 4 o 5, más tarde la muchacha la tocó y le dijo que mirara para la azotea y vio a don Avelino mirando para la gente y ella tuvo que salir corriendo para que su marido no se enterara de que estuvo bailando con otros hombres.
Doña Carmen siempre ha sido una mujer muy presumida y coqueta. Todavía hoy le gusta estar bien peinada, teñida, con la cera hecha, bien vestida, y como no, bañada todos los días. Cuando eso ocurría, todavía vivían en Santa Cruz. Ella iba todos los sábados a la peluquería y una vez arreglada paseaba por la calle del Castillo desde la plaza de España a la plaza Weyler porque había un jardinero que corría para hacerla subir y bajar, y ella que lo sabía y como mujer coqueta que es, lo hacía sabiendo que el pobre hombre se ponía loco.
En la finca de su madre, al lado de la carretera había una higuera y ella se subía con dos piedras hasta la mitad para quedar escondida esperando a que pasara el montero (llamado así porque era del monte), con su mula cargada con leña para vender, y doña Carmen le tiraba piedras simplemente para hacer la ruindad.
Por Navidad su madre compraba pasteles y los guardaba en el guacal amarrado al techo y ella los descubrió y poco a poco se los fue comiendo y poco a poco se los fue comiendo. Un día su madre la descubrió colgada del guacal lavándose su peluca correspondiente.
Ellos tener doña Carmen y don Avelino propietarios de teléfono los vecinos y empresarios llamaban desde su casa y a la larga al ver que nadie aportaba una peseta, don Avelino le puso un candado al teléfono.
Les doy mil gracias a todos por su colaboración y participación.