Liliana Beatriz Castellano Díaz
INOLVIDABLE
Un clamor que desgarra,
un coro de memorias
y las manos crispadas en la nada.
Un espacio infinito, reciclado,
aturdido por la falta de justicia
y ese infame momento que retorna,
siempre vuelve...
La sangre no perdona,
no se limpia, no se oculta,
es una forastera que se instala,
es una señal desde el infierno,
es siempre la antesala de las lágrimas.
El miedo cuando vuelve,
es una sin razón de lo absoluto.
Es nuestra simple estupidez,
nuestro límite marcado de antemano.
¡Pobre de esta humanidad desperdiciada!
¡No se debe olvidar!.
Omnipresente el recuerdo,
de horas, minutos y silencios,
gestos, rasgos y palabras.
La consigna: ¡estar atentos!
La muerte siempre vuelve,
se enfrenta con la vida,
mordaz y despiadada le reclama
y al fin, si es que hemos aprendido,
ella se marcha,
desdibujada en un coro de memorias
y en la sangre... ¡antesala de las lágrimas!