Periódico digital del Norte de Tenerife
La noche suspira testigo
De mis ausencias sentimentales
Locuras de las estrellas mías,
Silenciando el recuerdo del ayer.
Sonidos armoniosos bailan,
Rodeando esta melancolía,
Enarbolando en todas sus notas
Sentirse de angustia, ansiedades.
Los segundos son eternos hoy
Cada palabra se queda en mi boca
Mis labios apretados sacudidos;
Corriendo mis lágrimas huyen de mí.
Miradas trasnochadas tropiezan
No siento, no veo, ni quiero oír
Dormida en mi lecho ya me quedo
En sueños vestidos de temores sin fin.