Periódico digital del Norte de Tenerife
Susana M. Nino
Hay una mezcla de sentimientos y de ideas en nuestras vidas, somos un pequeño grano de arena depositada en la inmensidad de la playa de la vida. Estamos compuestos de tantas incógnitas, maneras de ser, opinar, sentir y actuar.
Somos seres vivientes, pensantes y actores de nuestros propios sabores y sinsabores del destino, somos materia, molécula y átomo creado por Dios.
Como Humanos erramos, alabamos, ensalzamos, glorificamos, condenamos y crucificamos a los demás, es parte también de eso que llamamos vida. Quizás muchos lo hagamos en una escala insignificante, porque de ella no vivimos, pero otros viven de ella y por eso estamos bajo la lupa del medio socio, político y económico del destino.
Quizás si pudiésemos entender un poquito lo que se llama amor, humildad y compasión, podríamos ser mejores seres racionales y vivientes. El tener un corazón noble y sencillo, no quiere decir que debemos ser sumisos al ataque de los que nos rodean. Muchos confundimos los sentimientos y agredimos a quien por nuestro camino se cruce, somos una bomba caminante que tenemos que controlar.
La inteligencia del ser humano es tan grande y poderosa, es el arma más eficaz para ganar cualquier batalla. Así que no hay necesidad de atacar violentamente, no hay necesidad de ser sumisos, de sentirnos volubles, no es apropiado atacar y hablar mal de el otro medio mundo, por el simple hecho de hacer balanza. Sepamos usar esa arma especial de inteligencia, con mucha diplomacia y elegancia, tomemos en nuestras manos las únicas y verdaderas armas que todo lo pueden. Inteligencia y amor.
Con estas armas podemos ganar las batallas más difíciles de la vida.