Periódico digital del Norte de Tenerife
Evaristo Fuentes Melián
Intermediarios
Ahora va a resultar que todo el intríngulis de esta crisis cuasi perpetua que padecemos se la debemos a los intermediarios, a quienes el inolvidable poeta y escritor lagunero Juan Pérez Delgado, Nijota, con tanto acierto criticó reflejándolos en sus versos festivos, poniendo más de un gramo de alegría en nuestra vida cotidiana durante los primeros sesenta años del siglo XX. Empezando por arriba, son intermediarios tramposos los bancos nacionales de cada país, que reciben a muy bajo interés dinero del Banco Central Europeo, para luego prestarlo a intereses mucho más elevados. Y por abajo, son intermediarios los del mercado municipal de cualquier pueblo, que compran la verdura al pequeño agricultor o el pescado al pescador de barquichuela y luego lo venden en el centro comercial elevando excesivamente los precios.
Todas esas ganancias exageradas, ilegales y fraudulentas de los grandes intermediarios van a parar a los paraísos fiscales (obvio es decir que aquí los que manejan las aguas y los hospitales y la compraventa de viviendas, son también en cierta manera intermediarios). El dinero está, pero está a buen recaudo en depósitos con clave secreta propiedad de estos intermediadores parásitos.
Y lo más lamentable y trágico para el común de los mortales es que los políticos de todos los niveles y ámbitos no han sabido o no han querido meter en cintura a los intermediarios, con controles que fiscalicen sus dolosas operaciones financieras, obligándoles a pagar lo que corresponda y rebajando también sus usureras ganancias.
Espectador