Periódico digital del Norte de Tenerife
Isaac Valencia Domínguez, de familia humilde de carpinteros, es aparejador y profesor jubilado de la Escuela de Arquitectos Técnicos de la Universidad de La Laguna. Desde niño siempre estuvo atraído por la política y quiso trabajar en pro de su pueblo. Así, en el año 78 junto a Francisco Sánchez, Isidoro Sánchez, Antonio Santos y otros, se unió a 8 asociaciones vecinales del municipio para conformar la Agrupación Independiente Orotava (AIO) con el objeto de luchar y reivindicar el desarrollo de la zona alta del municipio, que carecía de elementos básicos como la luz, red de agua potable, vías, plazas y otras infraestructuras o recursos necesarios para vivir con unos mínimos de calidad. Unidos se presentaron como formación política a las elecciones municipales de 1979, que les supuso un gran éxito para sus inicios, ya que consigue 8 ediles y Francisco Sánchez, sin mayoría, accede a la alcaldía, recibiendo Isaac Valencia el cargo de teniente de alcalde y concejal de Urbanismo. En 1983 Valencia se presenta como candidato a alcalde de la Villa bajo las nuevas siglas de ATI, Desde esa fecha hasta la actualidad ostenta este cargo, aunque alcanzando un gran respaldo vecinal y la mayoría absoluta en el resto de elecciones municipales. Desde aquellos años y hasta la actualidad su obsesión ha sido mejorar y modernizar La Orotava, logrando con su insistente e incansable empeño crear un prestigioso y envidiable municipio, caracterizado por su valor histórico-artístico, por la belleza de sus jardines, por sus espectaculares parajes desde la costa hasta las Cañadas del Teide.
Juan Dóniz cumple 30 años junto al alcalde, lo que ya de por sí sólo habla de responsabilidad, confianza y lealtad. Este edil es del popular barrio orotavense de Benijos, y hace unos años los vecinos le ofrecieron un significativo homenaje por su papel en defensa de los altos de La Orotava y por ser el primer universitario, primer concejal y primer consejero insular nacido en este núcleo de las medianías. Hasta los ocho años de edad no pisó la pequeña escuela de su barrio, más ocupado en ayudar a cuidar la huerta de su familia y en ordeñar y alimentar a las vacas y cabras que entregaban el sustento. Pudo ir a un colegio de pago de un municipio cercano para continuar los estudios más allá de 3º de EGB, con gran sacrificio económico para su humilde familia. Recogió pinocha para sufragar sus estudios, caminó muchos kilómetros diarios para asistir a clase y realizó tres cursos en sólo dos años. Siendo todavía un niño, tenía que ocultar su lugar de procedencia para evitar las burlas y humillaciones de quienes vivían por debajo de la bruma. Un sacerdote comprometido con las medianías, d. Víctor, le consiguió una beca para continuar sus estudios, pero a cambio tenía que trabajar por la alfabetización de sus vecinos y se encargó del primer teleclub de un barrio sin luz eléctrica. La matrícula del Bachillerato la pagó con los ahorros provenientes de la huerta de papas que sembraba. En aquellos tiempos iba con su padre, después de las clases, a vender tubérculos a la ciudad. Cuando luego acabó el bachiller se hizo peluquero, vendedor de libros y zapatos, y hasta músico de orquesta para sacar una pequeña renta y costear sus estudios en la universidad. Trabajó arreglando pistas forestales y protegiendo los montes del fuego. En 1983 se hace universitario y a su vez se presenta a las elecciones municipales. Desde entonces, y pese a su humilde procedencia, ha ocupado las principales áreas en el Ayuntamiento orotavense y la portavocía de CC. Además, ha sido consejero insular y presidente del Consorcio de Tributos.