José Melchor Hernández Castilla: Secretario de la Asociación WolfgangKöhler
LA CUEVA DE BENCOMO EN EL VALLE DE LA OROTAVA
“Cuando se realizan visitas guiadas al Realejo Bajo siempre se olvidan visitar el lugar del nacimiento del Mencey Bencomo y Los Molinos de Agua de La Hacienda de Los Príncipes”.
La palabra mito, derivada de la palabra griega “mythos”, significa palabra o historia. En el mito suelen converger la ambigüedad y la contradicción. El mito se estructura históricamente en el momento de su aparición; sin embargo, también puede servir de excusa para afrontar la historia que nos cuentan desde una perspectiva más objetiva.
En la historia canaria, sobre todo en la época de la conquista de las Islas Canarias, el mito y los propios hechos históricos se confunden de tal manera que separar una cosa de la otra conlleva una investigación rigurosa, no exenta de posibles errores. Si atendemos a las datas de Tenerife como recurso bibliográfico podemos exponer algunos ejemplos. 1) “El límite entre el menceyato de Icode y de Taoro se ubicaba en el Barranco de Ruiz” cuando realmente era en La Ladera de Tigaiga. 2) “Benitomo o Bencomo residía en el Campo del Rey (La hacienda de Los Príncipes) en los Realejos”; si bien nació allí, su lugar habitual se situaba en La Orotava. 3) “El mencey Bentor, hijo de Benitomo, se suicidaba en La Ladera de Tigaiga”; no obstante, lo único que se ha constatado es que se derriscó (despeñó) en la Ladera de La Orotava-Santa Úrsula.
Estos son solamente una muestra representativa de los mitos que han invadido e invaden nuestra memoria histórica canaria. En cualquier caso, el mito no debería desaparecer; pero ciertamente habría que diferenciarlo del hecho histórico contrastable, ya que con ello nos ahorraríamos más de un dolor de cabeza.
La Cueva de Bencomo se circunscribe, precisamente, en la Ladera de La Orotava-Santa Úrsula, donde tuvo lugar el fatal accidente el mencey Bentor. Dicha cueva es descrita como “cueva del Rey o Cueva de Bencomo, localizada a orillas del Pinito, consta de 3 alojamiento, uno de ellos formado por 2 salas ampliamente abiertas al exterior, de unos 3 metros de profundidad y 2,5 metros de alto ambas, por 6 y 8 metros de anchura respectivamente, comunicándose interiormente por un estrecho pasadizo de 2,5 metros de largo y sólo 0,8 metros de alto”.
La Cueva de Bencomo en Santa Úrsula (Tenerife) fue declarada monumento histórico artístico junto a la Cueva de Caboco de Belmaco de la Villa de Mazo (Isla de la Palma) el 14 de marzo de 1986 (B.O.C. número 38, 2 de abril de 1986). Mientras en el norte de Tenerife seguimos discutiendo si la Cueva de Bencomo son galgos o podencos (como la fábula del conejo), en La Palmadisfrutan desde el año 1999 del Parque Arqueológico de Belmaco. Y en este caso concreto, nos podríamos aplicar estrictamente la expresión anglosajona “los hechos hablan por sí mismos (actions speak louder than words)”.