José Melchor Hernández Castilla: Secretario de La Asociación Wolfgang Köhler.
“La Gorvorana se ha convertido en un problema higiénico-sanitario: cientos de palomas residen en su interior y muchos de sus cadáveres se encuentran regados por el inmueble”
Los Realejos es un municipio rico en antiguas haciendas y se pueden enumerar entre otras: La Pared (XVII) en Icod El Alto; La Coronela (XVII) y La Era (XVII) en Tigaiga; Los Príncipes (XVII) en Realejo Bajo; Poggio (XVII) y Los Jardines de Castro (XVII) en el Jardín; Castro (XVII), El Cuchillo (XVII), La Torre (XVII), Las Cuatro Ventanas (XVIII), Las Chozas (XVIII), La Siña Benita (XVIII) y Del Socorro (XVIII) en Rambla de Castro; y La Gorvorana (XVII) en el Toscal. Es una lástima que estas haciendas sean prácticamente desconocidas por el público en general y que no sean aprovechables para el recibo de visitas por parte de locales y turistas.
En la Hacienda de La Gorvorana, en 1675, se instalaba el matrimonio constituido por la marquesa de La Breña, María Ana Teresa de Alvarado Bracamonte y Quiñones, y Pedro Fernández del Campo Angulo y Velasco (marqués de La Mejorada del Campo). Este último personaje, en 1669, fue el primer secretario de la junta de gobierno del reino hasta la mayoría de edad de Carlos II de España.
La Casona de La Gorvorana, adquirida por el ayuntamiento de Los Realejos en el año 2001, ha ido deteriorándose en los últimos años. Se halla constituida en dos partes, en forma de L; la primera, al norte, es el lugar de las gañanías, y la segunda, al oeste, es la zona propiamente residencial.
Esta casona es visitada constantemente por distintas personas, ya que es relativamente fácil de acceder a su interior. Se han detectado pequeños incendios, sin que prosperasen, como los ocurridos en Realejo Alto con la antigua Casa de Piloto (desaparecida por el propio incendio) en los años 80, y en Realejo Bajo con el Almacén de Los Molinos de Agua de La Hacienda de Los Príncipes en el año 2011.
Otro aspecto a tener en cuenta es el higiénico-sanitario. Se ha constatado, en su interior, la presencia de ingentes cantidades de palomas con sus excrementos correspondientes, con el agravante de las pulgas. Es sabido que las palomas pueden provocar enfermedades como la salmonelosis, meningitis y enfermedades respiratorias en distinto grado.
Por todo lo apuntado, se recomienda la limpieza y desinfección de La Gorvorana, teniendo en cuenta que en sus cercanías se encuentran un parque público y dos guarderías infantiles.