Periódico digital del Norte de Tenerife
Esteban Domínguez
La ilusión por laLotería de Navidad
Después del susto del 3º de octubre, todos estamos esperando que la lotería de Navidad deje algo para aliviar tantas penas, miseria y hambre en nuestras islas, y aunque la cartera está caso vacía, siempre habrá quien pruebe fortuna por si la suerte nos calma los males que padece la sociedad actual.
Sin embargo las gentes y debido a los tiempos en los que nos encontramos, no todos pueden comprar un décimo, y por lo tanto adquieren una o varias participaciones.
El ambiente en la calle no es nada halagüeño y cuando le ofrecen un décimo se encogen de hombros. La situación actual nos aconseja prudencia, y hasta los loteros se las ven y se las desean para poder vender como en años anteriores.
De cualquier manera, intentemos participar en la medida de lo posible, ya que sabemos que la suerte es caprichosa, y se ha portado muy bien con Los Realejos.
Son muchas las comisiones de fiestas que intentan adquirir fondos para poderlas celebrar, también en las iglesias y sus cofradías, esperan la colaboración de los fieles, pero de donde no hay, no se puede sacar. Corren malos tiempos y el horno no está para bollos, pero con un poquito de buena voluntad, habrá quién participe por lo menos con una participación y ayudar en lo posible a sacar del bache las promesas incumplidas.
No vendría nada mal un pequeño pellizco en tiempos como los actuales.
Recemos a Santa Rita que es la madre de lo imposible para que ese sueño del 22 de diciembre respiremos muy hondo y haga ese milagro que tantas familias esperan para matar el hambre y la miseria que ya toca en muchas puertas.