Periódico digital del Norte de Tenerife
La Luna brilla,
a lo lejos,
Confundiéndose,
con lo bello de la noche.
Hermosura divina,
Que tu alma expone.
Si el olimpo hoy existiera,
Las diosas,
Todas ellas,
ante el dios mayor,
Trajeran,
sus reproches,
Sus quejas.
Que tu alma,
suave y sencilla,
No se compara,
con la bella aurora,
Que nos ilumina,
De madrugada.
Hermoso paisaje,
cuando lo largo de tu pelo
Cae sobre tus hombros
Radiante,
Recogiéndolos,
Como puñado de rosas,
Van entre tus dedos,
ni la seda es más sutil,
Que lo fino de tus cabellos.
Tu risa angelical,
Es como la brisa,
Del mar,
Desvaneciendo,
sobre lo bello del pulido cristal.
Tus ojos tan intensos,
brillantes,
A cualquier ciego,
Le entregarías,
la luz en un instante.
Como descifrar,
lo hermosa que eres,
Como decirte,
que en los verdes campos,
Eres tú,
la flor que todos prefieren.
Con tan solo mirarse,
en lo profundo de tus ojos,
Se nota lo intensidad,
De tu espíritu,
Dibujada sobre tu rostro.
Quien se acerca a tu alma,
Es como si recibieran,
Un alto voltaje eléctrico
como descarga.
Todo el que se pierde,
en el infinito de tu mirada,
No puede mirar de nuevo,
La luz del sol,
oh sentir sin tu resplandor,
Su calma.
Al entre la multitud caminar,
emites mas fuerzas,
Que lo intenso del sol,
Del mar.
Tu dulce manera,
de comunicarte,
con los demás,
Es como si te dirigiera,
una presencia angelical.
Nunca cambies,
Eres perfecta,
Sigue siendo como hasta ahora,
Sigue siendo de los cielos,
La princesa.
Derechos autoría
(Edelmira Soria /2012