Periódico digital del Norte de Tenerife
En la película ‘Doctor Zhivago’ el pueblo derroca y ejecuta al Zar de todas las Rusias, y en el clamor popular celebrando tan importante evento se ve una secuencia en que un anciano pregunta a un joven: “Ahora habrá un nuevo Zar…¿no?” Y el joven revolucionario le responde: “¿Nuevo Zar?, no, abuelo, ¡ahora habrá solamente obreros en un Estado obrero!” Con anterioridad, las manifestaciones populares por las calles eran sistemáticamente paralizadas, aplastadas, por las tropas del Zar que a caballo y blandiendo sables dejaban muchas cabezas cortadas y cuerpos mutilados en el ensangrentado pavimento. Ya había hervido por tanto la revolución bolchevique. A uno de los ideólogos pensantes no le parecía mal que los jóvenes hubieran ido a la guerra con las tropas del Zar, el ideólogo pensante intuía que cuando llegasen de regreso derrotados se produciría el cambio drástico de la desobediencia cívico militar y la tan esperada Revolución. Instalado el proletariado en el poder, inmediatamente se comprobó que en las casonas de los ricos cabían hasta quince familias pobres. Pero entre los jefecillos revolucionarios de segundo nivel suele haber mucha mala leche, mucho odio reconcentrado, y muchas de las decisiones que se toman siguen alejadas de toda Justicia.