Periódico digital del Norte de Tenerife
Agustín de Armas
FE Y AMOR DE LOS MARINOS PORTUENSES A LA VIRGEN DEL CARMEN
Aquel lunes de las fiestas de julio que, como el día anterior, se celebraba en honor del gran poder de Dios, en su recta final, se quedó de lo más bonito y tranquilo. El mar que, hasta ese momento del día, había estado algo alborotado, aparecía “como un plato” y de un azul limpio y transparente, como el mismo cielo. La mano del Señor del Gran Poder de Dios, sin duda alguna, lo había apaciguado y embellecido, para que, al día siguiente, la Stma. Virgen del Carmen, patrona de los pescadores portuenses, hiciera su paseo marítimo y, también, terrestre a hombros de los marinos y a bordo de la falúa San Ramón, propiedad de Cecilio Martín Álvarez, el cual la ofrecía, como todos los años, a la Stma. Virgen del Carmen con todo el amor y fe del mundo. El sol, en su ocaso, reflejaba su luz rojiza a lo largo y ancho del mar océano. La inmensidad de personas que habían venido a las fiestas del Puerto de la Cruz, se paseaban felices y contentas a lo largo del Paseo de Martianez contemplando, extasiadas, la linda puesta de sol. En el muelle pesquero, y aledaños, una multitud impresionante de personas que por la misma causa vinieron al Puerto, sentían la misma sensación al ver el sol, en el horizonte, en toda su magnificencia. ¡Aquella tarde era verdaderamente encantadora!
Agustín de León “El Santito” (pescador portuense) que permaneció todo el día observando el oleaje del mar se alegró, por fin, al verlo “echado”. Sintió alegría puesto que, en toda la semana anterior, no había podido salir a pescar debido a que el mar en el estado que se encontraba “picado” no se lo permitía. Nuestro pescador con la bonanza, inesperada, de la mar auguraba que los días siguientes serían propicios para la pesca. Y... sin pensarlo más “el Santito” decidió encaminarse a su casa a recoger los bártulos y después pondría el barco en condiciones para, al amanecer del día siguiente, hacerse a la mar en busca de viejas y cabrillas a parte, también, algún mero o abadejo que entre en la “pandorga”. Su casa estaba, y esta, puesto que aún no ha desaparecido, ubicada en el barrio portuense de La Ranilla, muy cerca de la placeta. Sólo tenía que caminar, para llegar a su domicilio, unos trescientos metros en línea recta a lo largo de la calle Mequinez. O sea, que el llegar a su casa le llevaría unos diez minutos aproximadamente.
Caminaba tan entusiasmado y embebido en su pensamiento que ni siquiera contestaba a los saludos que vecinos y familiares, le daban al cruzárseles en el camino. Llegado a su hogar, cogió los enseres de la pesca, e inmediatamente emprendió el regreso al muelle. A su paso los compañeros de oficio al verlo cargado, camino del muelle, y en día de fiesta le interrogaban diciéndole: ¡Caramba, “Santito”! ¿A dónde vas con los “chismes” de la pesca? Mas él continuaba caminando impávido y, sin inmutarse. Al llegar al muelle se puso a ordenar la barca para hacerse a la mar a la mañana siguiente muy temprano. En esta labor se encontraba cuando, he aquí que, dos de sus hermanos, “el Mófora” y “el Culata”, llegaron al muelle acompañados de una sobrinita de corta edad. Al verlo, a lo lejos, trajinando en el barco, se dijeron, al unísono, con extrañeza: -¡Pero...bueno! ¿Qué hace ése? No mas decir estas frases se dirigieron hacia donde estaba su entusiasmado hermano con intención de increparle. Y así fue como llegados junto a él le dijeron: -¡Pero hombre! ¿Qué estás haciendo? ¿Es que no sabes el día que se celebra mañana? Mas “el Santito” que seguía con la misma idea les contestó: ¡Están ciegos! ¿Es que no ven como está la “mar” de “echada”? Mañana sin falta, me voy a pescar. -¡Muchacho, pero si mañana es el embarque de la Virgen del Carmen!
El nombre de la Stma. Virgen del Carmen pronunciado por sus hermanos fue el antídoto que deshizo el hechizo en que se encontraba sumido nuestro pescador “el Santito”. Su divino nombre hizo posible que volviera en sí y exclamara: ¡Dios mío en que estaba pensando yo! ¡Pero si mañana es día de nuestra Madre y Patrona la Virgen del Carmen! E inmediatamente le resbalaban al pescador, arrepentido por su torpeza y olvido, las lágrimas por las mejillas.
Su sobrinita, que había bajado a la playa con sus tíos, al verlo en el estado que se encontraba le dice: Tío ¿quieres que vaya a casa y traiga las banderitas y demás adornos para enramar la barca? Él, secándose las lágrimas le responde: Si, ve rápido y traílas que la vamos a dejar muy bonita, mañana acompañaremos a nuestra madre la Virgen Santísima del Carmen en todo su recorrido marítimo y terrestre. Y, así fue que se vio al marino portuense con su familia, y barca engalanada, en la procesión marítima, junto a la falúa San Ramón, rogando a la Virgen del Carmen por los suyos y por abundante pesca.
El “Santito” y sus hermanos no pudieron salir a pescar al día siguiente del embarque de
La Virgen del Carmen por obvios motivos derivados del día grande de las fiestas. Pero...si lo hicieron dos días después. La pesca fue de maravilla, tan bonita y abundante que la barca venía medio hundida por el peso. Llegados a tierra dejó la barca en la playa al cuidado de sus hermanos y se dirigió a la Iglesia de la Peña de Francia, a ver a la Virgen del Carmen para darle las gracias por tan estupenda pesca. Y, así lo hizo: Junto a su altar, de hinojos, cabizbajo y meditabundo. Al levantar la cabeza y mirar a la Virgen vio claramente, que su rostro estaba radiante y de su boca afloraba una ligera sonrisa que invadió de gozo el alma y el corazón de nuestro marino, Agustín de León, “el Santito”.
Agustín Armas Hernández
Puerto de la Cruz
posdata
Las fiestas de julio del año 1956 se celebraron los días 13, 14, 15, 16,17 y 18. Veamos sucintamente algunos de los actos que, en ellas, se programaron. Empezaremos por los religiosos y concluiremos con los de otra índole.
ACTOS RELIGIOSOS
Los días 12, 13 y 14 Solemne triduo en honor de la Venerada Imagen del Gran Poder de Dios. Los Sermones los efectuó el párroco de la Iglesia de Breña Alta (La Palma) D. Esteban Santos González, a las 6 de la mañana del día 13, rosario de la Aurora. A continuación misa cantada y comunión general. El día 15, festividad del Gran Poder de Dios; los actos, Solemnes con Vestuario, comenzaron a las 11 de la mañana. Participó en la Sagrada Misa un coro de voces mixtas, con acompañamiento de orquesta, bajo la dirección del profesor D. Enrique Orti Riba; ocupó la Sagrada Cátedra D. José Miguel Adán Rodríguez. A las 8:30 de la noche salió en procesión la muy querida Imagen del Gran Poder de Dios. Recorrió, las calles de costumbre. A su paso, especialmente por el Barrio de San Felipe, se quemaron gran cantidad de fuegos artificiales. A esta procesión asistieron, Hermandades, Clero Parroquial y autoridades. Concurrieron, también, las bandas de música de regimiento de Infantería de Sta. Cruz de Tenerife y la de este Puerto. El lunes día 16, dedicado también al Gran Poder de Dios, comenzó la función
religiosa de gala a las 10 de la mañana. Actuó la misma Capilla día anterior. Ocupó la Sagrada Cátedra D. Leopoldo Morales Armas.
El martes día 17 Festividad de la Stma. Virgen del Carmen. A las 10:30 de la mañana Función Religiosa con vestuario en honor de la Virgen del Carmen. La Sagrada Cátedra estuvo ocupada por el párroco de la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán de la Laguna, D. José García Pérez actuó la Capilla de Funciones anteriores. A las 7 de la tarde, de ese mismo día procesión de la Virgen del Carmen. La Stma. Virgen fue embarcada y paseada por la bahía, acompañándola hermandades, autoridades eclesiásticas y civiles, además de la banda de música del Regimiento de Infantería de Tenerife. A su regreso al muelle pronunció el acostumbrado sermón D. José García Pérez. A su término continuó la procesión por las calles Mequinez, Peñita y San Felipe. Nuevamente en el muelle exhibición de fuegos artificiales. Al regreso de la imagen al Templo Parroquial se quemaron gran cantidad de fuegos artificiales, concluyendo con una enorme lluvia de cohetes, que impresionó a lugareños y foráneos.
Dejaremos para el siguiente articulito los actos lúdicos y culturales que se programaron en las fiestas de julio de 1956, y despidámonos de éste con algunos piropos que aparecen en el programa de las fiestas dedicados al Puerto de la Cruz.
“El Puerto cuenta la historia “Del Puerto, toda la mar
del cielo mientras camina y la inquietud de las olas.
de una encina en otra encina Y, ya no tiene el cantor
como la mula en la noria” más redondas caracolas”.
Luis Rosales Pedro García Cabrera
“Cuando tenía diez años volviendo de Méjico por los caminos de la Hispanidad estuve en el Puerto de la Cruz... Hoy vuelvo, por los caminos, ya hombre, y en este mismo Puerto, y en su Instituto de Estudios Hispánicos digo una conferencia sobre “Isabel, Madrina y Reina de la Hispanidad”.
Que Dios bendiga al Instituto y a su fundador mi querido amigo Isidoro Luz Carpenter”.
Ramón Cué, S.J.
Todavía tengo en mi oído ese rumor de olas y jardines ese balanceo de lánguidas canciones escuchadas, la víspera de nuestro regreso, en vuestra espiritual y noble campiña: entre aquel relampagueo de dientes juveniles. Todavía tengo en mi alma el sabor a fábula, a cuento de Simbad el Marino que me ha dejado este viaje maravilloso...
... Parte de nuestra alma anda a orillas del mar, en tu Puerto de la Cruz tan lleno de alma, tan nuevo y tan antiguo, tan cálido y sonriente.
Eduardo Carranza.