Periódico digital del Norte de Tenerife
José Peraza Hernández
Dicen el viejo refranero que “en noviembre, el que tiene pasas que siembre”. Mes de las castañas, de los cacharros y mes del descorche de los vinos nuevos.
Yo no sé que tiene que ver San Andrés con el vino, pero lo cierto es que nuestros antepasados aprovechaban la víspera de San Andrés, para destapar los toneles y degustar el vino nuevo, junto a una jarea azada a la brasa , un boniato, un buen mojo picón, y un buen timple, para así darle la “bienvenida” a los nuevos caldos tan abundantes en casas particulares bodegas o tascas, y brindar sin pasarse por degustar el vino de nuestra tierra junto y si posible fuera con una parranda para alegrar la contienda.
Recuerdo de niño que la víspera de San Andrés, todos esperábamos este día para hacer corren por nuestras calles el cacharro, tradición que en los últimos años se ha perdido pero que debe de recuperarse dentro de un horario normal para así no molestar con el ruido a los vecinos.
Por consiguiente, esperamos no sólo degustar con buena armonía la víspera de San Andrés, aquellos productos tradicionales, sino además para recuperar esa tradicional costumbre. Y la plaza del Charco del Puerto de la Cruz fue en épocas pasadas el lugar donde hombres, mujeres y niños, bajo la atenta mirada de los turistas veían como las gentes desfrutaban ya no solo de ver aquel espectáculo, sino para degustar un buen puñado de castañas bien tostadas y calentitas junto a un vasito del nuevo vino.
En zonas como La cruz Santa, La Perdoma, La Orotava, Santa Ursula o la Victoria entre otras, celebran el día de la víspera de San Andrés en familia, que junto con otros amigos no quieren perder esa mas que bicentenaria tradición.