Periódico digital del Norte de Tenerife
Pasan las nubes en el cielo,
cual cortejo de sombras grises
enlutando claros felices;
cual ave agorera que eleva el vuelo…
Viéndolas, cuando no se alejan,
ensombreciendo las laderas,
mis quebradas y barranqueras,
pareciera que un ritual festejan.
Este sombrío otoño me deja
en la tristeza actual sumido,
sintiendo pasar los días vencido,
sin proferir una sola queja.
Vuelve el árbol a desnudarse,
a perder su verde ropaje,
entristeciéndose el paisaje.
¡Y mi Valle sí vuelve a quejarse!..
En su zaherida piel va a sentir
de sus barrancos el gemido
y en su corazón herido
cuánto, al menos, va a resistir...
Sintiendo el triste otoño llegar,
cuando ya han muerto sus flores,
llora el Valle de mis amores
viendo las negras nubes pasar...