Sheina Leoni
Mientras que a principios de noviembre se hizo público la aprobación del proyecto para legalizar la marihuana en dos estados integrantes de los Estados Unidos de América Uruguay (el país donde nací y resido) volvió a resaltar en el panorama internacional por la insistencia que demostró su Presidente sobre la necesidad de aprobar en dicho país un proyecto de similares características.
Dicha posición, ha puesto al pequeño país de América del Sur nuevamente en la primera plana de todos los medios de comunicación del mundo, destacando además las controversias que ha generado dicho propósito en la propia sociedad uruguaya.
Para el presidente José Mujica, conocido por todos como “Pepe”, el problema de las drogas no está en el consumo, que debe ser regulado y tratado como una patología, sino el tráfico de estupefacientes.”En realidad, lo que queremos hacer no es legalizar el consumo, es regularlo. El consumo ya existe”-dijo el popular Pepe ante las insistentes entrevistas que le hicieron periódicos y diarios cuando dio las primeras declaraciones sobre el tema.
Y acordando con lo que el mencionado Presidente dijo, otras autoridades políticas del país, concordaron con que la violencia en relación con la comercialización de drogas en Latinoamérica, es mucho peor que el consumo de drogas en sí mismo.
Las viejas tácticas para combatir el narcotráfico no han dado resultado-afirmaron a su vez otros mandatarios de Latinoamérica y el Mundo- es hora de cambiar la forma de luchar contra este flagelo que está destrozando las sociedades.
Las cartas están echadas: habrá que observar ahora, si las diferentes políticas sociales propuestas son realmente beneficiosas para el crecimiento personal y la integración de los consumidores de la famosa “hierba”
Soluciones controvertidas para sociedades complejas
El mundo en que vivimos no deja de sorprendernos, o más bien las reformas normativas, sociales, económicas, etc. que las personas vamos proponiendo son las que nos mantienen en vilo.
Varios proyectos legislativos relativos al consumo y a la comercialización de drogas (en algunos lugares ya son ley) se extienden ahora, como un canto de sirena, dulce pero peligroso; en un planeta en los cuales los límites físicos son cada vez más ambiguos y desdibujados. Como dijo el filósofo canadiense Marshall Mc Luhan , vivimos en una aldea global, y muchas veces percibimos como cotidianos hechos y personas que tal vez sean muy distantes en el espacio o en el tiempo, porque las nuevas tecnologías , especialmente Internet lo han hecho posible. Y la interacción que compartimos en este periódico digital es un claro ejemplo de esto.
Vinos viejos en odres nuevos.
Pero la utilización de sustancias psicoactivas o drogas no es algo nuevo, ya se han utilizado con propósitos terapéuticos, sociales, recreativos etc., desde los albores de la humanidad.
Durante milenios, las diferentes sociedades han intentado controlar y regular el uso de e estas drogas a través de mecanismos culturales, como los mecanismos de control social, ya sea informales o formales. Sin embargo, la modalidad de un control global de estas, por parte de una política penal y criminal es relativamente reciente, remontándose sus orígenes recién en la segunda década del siglo XX, especialmente cuando en el año 1961se llevó a cabo la Convención Única de Estupefacientes.
Sin embargo, se han abierto nuevos caminos en las últimas dos décadas, tendientes a flexibilizar los diferentes enfoques regulatorios de políticas sobre drogas, ante la ineficacia de los anteriores Los modelos prohibicionistas están perdiendo apoyo, frente a otras posturas apoyadas por ex presidentes o líderes actuales de relevancia mundial.
Así por ejemplo, México y tres países de Centroamérica llamaron hace unas semanas a la Organización de Estados Americanos (OEA) a analizar las implicaciones e impacto que tendrán en la región algunos casos recientes de legalización de la marihuana.
Resulta necesario estudiar en profundidad las consecuencias sociales que se derivarán para nuestras naciones de los procesos en marcha a nivel local y estatal de algunos países de nuestro continente por permitir la producción, consumo y distribución legal de marihuana”, señaló el presidente mexicano Felipe Calderón al leer una declaración acordada tras una reunión en la capital mexicana con sus colegas de Belice, Costa Rica y Honduras..
Los mandatarios también pidieron a la Comunidad Internacional buscar estrategias de control de los mercados de drogas a partir de estudios científicos, para evitar que continúen los altos niveles de violencia y crimen en Latinoamérica.
Lo que no s e puede desconocer, es la complejidad social que tiene este fenómeno de consumo y tráfico ilícito de drogas; por lo que es imprescindible establecer acciones conjuntas y continuas no solo a través de políticas nacionales, sino también regionales , y mundiales.
Un viaje en el tiempo
Remontándonos al pasado en los años 70, Holanda inició un política pionera de política sobre drogas sumamente realista, que trataba de reducir riesgos y daños potenciales de los consumidores de marihuana que hasta el momento debían abastecerse en el mercado ilegal. El cuidado de la vida, el respeto hacia los derechos humanos y la integración de estas personas a la comunidad, han sido el eje fundamental de este programa que Holanda lleva hace más de treinta años con un importante éxito.
Además de este proyecto, podemos nombrar otras experiencias: por ejemplo varias provincias s de Australia han diferenciado la posesión de cannabis para uso personal, así como el auto cultivo, estableciendo sistemas de acciones civiles en lugar de sanciones penales.
En otro orden, desde 1998, 17 Estados de los Estados Unidos vienen desarrollando diversos sistemas de regulación de producción, venta y consumo de la marihuana medicinal. Como dijimos al comenzar, El pasado 6 de noviembre, los estados de Colorado y Washington aprobaron el consumo y venta de marihuana para uso recreativo, mientras que en Massachusetts se aprobó su legalización con fines medicinales
Si bien un número significativo encuestas muestran hoy que la mitad de los estadounidenses apoyan la legalización de la marihuana; a la que no consideran más dañina que el alcohol y el tabaco, el organismo de la ONU que vela por el cumplimiento de las leyes internacionales contra las drogas advirtió al gobierno de este país que la aprobación del proyecto por dos de sus estados, estarían violando tratados internacionales. La misma advertencia hizo a Uruguay
Siguiendo en nuestro viaje imaginario, señalamos que en al año 2001, Portugal se convierte en el segundo país de la Unión Europea tras España en abolir los castigos penales por posesión de droga a nivel personal. Además, los usuarios deben cumplir con terapias en lugar de sentencias que provoquen prisión. Investigaciones realizadas por diferentes organizaciones del país, encontraron que cinco años después del comienzo de la descriminalización, el uso de drogas ilegales por parte de los jóvenes ha decrecido, la ratio de infecciones de VIH entre usuarios ha caído y las muertes por heroína y drogas similares ha sido reducida a más de la mitad, duplicando, a la vez, el número de persona que buscan tratamiento por adicción.
En América Latina las opiniones son muy controvertidas, en Argentina, Chile y el mismo Uruguay tienen sentimientos encontrados en cuanto a si la legalización será efectiva o no.(aproximadamente un 60% de integrantes de la sociedad uruguaya rechaza el proyecto, lo que ha demorado su aprobación)
En Colombia nos encontramos con que los ciudadanos colombianos podrán portar hasta 20 gramos de marihuana y uno de cocaína como dosis personal.
Los colombianos ya no podrán ser enviados a la cárcel por poseer cocaína y marihuana para uso personal, tras la descriminalización de pequeñas dosis consideradas personales, y así sucesivamente podríamos referirnos a variedad de experiencias y opiniones, a favor o en contra de este ya famoso proyecto de legalización.
¿Qué hacer?
Mientras las principales autoridades de los Estados y las Organizaciones Regionales e Internacionales debaten sobre el tema tratando de llegar a un acuerdo, los habitantes de cada sociedad manifiestan su posición respecto a dicha cuestión tomando diferentes medidas. Aceptando o rechazando la propuesta, la mayoría de los ciudadanos de los Estados involucrados quieren ser escuchados.
El Mundo late con fuerza frente a un tema, que por el momento, parece no tener una solución ecuánime para todos los protagonistas de este escabroso tema.
EL problema mundial de las drogas, incluidos sus costos sociales, políticos, ambientales, y fundamentalmente humanos s e ha transformado en un fenómeno complejo, dinámico, multicausal que impone un desafío inmediato para resolver a la emergente Aldea Global
Y muy lejos de constituir una preocupación local o regional, se ha transformado en un problema social que debe ser resuelto por toda la Comunidad Internacional, en forma integral y equilibrada, dejando de lado el egocentrismo propio que puede tener cada Estado, para transformarse en lo que realmente es :una responsabilidad compartida.
El reto está planteado, la seguridad y bienestar de las sociedades actuales, así como el destino de próximas generaciones depende de cómo lo encaren quienes tiene en sus manos el liderazgo de nuestro planeta.
Confiemos en que prime la lógica y la sensatez, y que la solución, sea la mejor para toda la raza humana…