Periódico digital del Norte de Tenerife
Esteban Domínguez
Algunos mayorcitos parece que les cuenta adaptarse a las nuevas circunstancias y ni los Bandos Oficiales que dicta el alcalde les molesta. Pero que no sea yo, el que saque el perro a la calle. Todo aquel que tiene un perro en su casa, sabe perfectamente que tiene que adaptarse a las circunstancias, y no sacarlo a la calle sin la protección debida.
Y digo todo esto, porque hace pocas fechas, un pastor alemán que portaba una señorita en cierto lugar del Puerto de la Cruz, estuvo a punto de arrancarle de cuajo un brazo a un niño que en ese preciso instante pasaba por la acera, donde la señorita estaba dialogando con otra persona, el niño inocentemente rozo el animal y este le envistió al instante. La dueña del perro no podía controlar el animal y además con todas sus fuerzas la arrastraba, y para colmo, el pero no tenía el bozal correspondiente.
Imagínense ustedes la que se armó. Alguien intentó llamar a la Policía, pero la joven logró amansar la fiera y el niño y sus acompañantes se llevaron un gran susto cuando el perro le mordió el abrigo del niño. Gracias a esa prenda de vestir, el brazo del infante se salvó de un gran mordisco. Por eso dijo que los Bandos y las normativas vigentes hay que cumplirlas, y todos aquellos que hagan caso omiso de las ordenanzas municipales, habrá que sancionarles con elevadas multas, para que sepan que a un perro no se le debe de llevar por la calle sin la protección debida.
Espero para evitar problemas, que quienes tengan perros peligrosos, tengan muy en cuenta los problemas en los que se pueden ver implicados, y ante males como este, hay grandes remedios. La multa o sanción y caiga quien caiga. Esa será la mejor forma de actuar en casos como el señalado y dar aviso inmediatamente a la Policía Municipal, sin dudarlo ni un instante.