NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, FARO DE FE, EN SU OCTAVA
José Peraza Hernández
Con todo el cariño y aprecio, a mi amigos Esteban Domínguez, un hombre lleno de fe, de la Venerada Madre la Virgen del Carmen, desde su niñez, la lleva muy adentro su devoción que recibió de su madre, a la que aprecia como Reina de los Mares. De igual manera también va dedica a todos los realejeros y realejeras.
Ya llega julio, y aquí en los en Los Realejos, y por a curso u otro casa, tenía hecha la cerradura de su causa, la abierto, arrojando la llave de la mar, porque julio a llegado, y con él Las Fiestas del Carmen de Los Realejos Patrona de los Mares.
Por estas costas realejeras, la calidad aguas de nuestros Monstruoso Atlántico, besan plácidamente los oscuros, pero siempre limpias, arenas de nuestro litoral...
Mientras hacia atrás vemos a Nuestra Señora del Carmen, como cogido de la mano de nuestra madre, acompañada aquella impresionante procesión de los marinos. Desde en Tierra nos hemos perdidos en esta casa la viva fe, de la siempre la Virgen del Carmen.
No puedo resistir la tentación de dedicarle unas líneas en su honor, porque Tú eres mi fuerza, mi luz y mi camino.
La Tierra, el Mar y la falacia Celestial, te sirve, y todo el universo obedecen tus ordenes.
Tú María del Carmelo quien te viste rutilante manto con el ardiente sol, caluroso a este pueblo de paz de amor. As que se reúna la concordia entre los hombres en estos tiempos de puro quebranto.
Cuando llegue el día de tu octava, Carmelita realejera, este pueblo que aclamo y te quiere, palpita de alegrías, alegrías próximas a tus Fiestas. A tras sigue quedando el recuerdo de aquellas santas paredes del Convento de San Agustín, los altos muros, la palmera única que fue salvada y bueno en el redondo mirador de jóvenes como mayores.
¿Cuantos más podemos recordar?
En el recuerdo queda también la propia parada del carro: que tu cito, muros al sol, mientras ese viaje de carga a pareciera, más arriba los caballos esperaban...
Pero la Virgen del Carmen, es y debe ser el Centro de Atención, en estas fechas de julio. Al igual que brilla el verdor en las largas laderas del verde olivo, que se extiende sus fértiles ramas, de los anchos campos de la humanidad. Y da en segundo el licor rico que sabe a aceite así resplandece Tú, fértil mujer, eterno verdor. Bello árbol del Valle de La Orotava, plantados en los campos alegres y celestes de la hierba de La Villa de Los Realejos.
¿Que viva la Virgen del Carme, que viva la Reyna de los Meres, que viva la madre de los marineros?