Juan Borges Morales.
13 de febrero de 2003, la pantalla del televisor es ocupada por unas cejas pobladas y un bigotillo que pronuncian las siguientes palabras: “Puede usted estar seguro, y pueden estar seguras todas las personas que nos ven, de que les estoy diciendo la verdad: el régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva, tiene vínculos con grupos terroristas y ha demostrado a lo largo de la historia que es una amenaza para todos". Así se manifestaba el Presidente del Gobierno José María Aznar ante el periodista de Antena 3 Ernesto Sanz de Buruaga.
Un mes después, el Trío de las Azores, Bush, Aznar y Blair, acordaban que el 19 de marzo comenzaría la Guerra de Irak. Estos tres genocidas, sin el consentimiento de la ONU y con la inmensa mayoría de los ciudadanos de sus países en contra, comenzaban una guerra ilegal e injusta, en realidad todas las guerras lo son, cuyas consecuencias aún se están evaluando, pero que ya cuenta con cifras escalofriantes en cuanto a víctimas y costes económicos.
El estudio “Los costes de la guerra”, elaborado por el Instituto de Estudios Internacional Watson de la Universidad de Brown deja claro que los Estados Unidos ha gastado 1,3 billones de euros en la guerra de Irak. Además afrontará un gasto adicional de 377.000 millones de euros para pagar a los pagos a los veteranos de guerra, lo que situaría el total de gasto en 4,6 billones de euros en las próximas cuatro décadas.
La guerra en Irak ha acabado con la vida de al menos 134.000 civiles y podría haber contribuido a causar la muerte de un número de personas hasta cuatro veces mayor que esa cifra. Si se incluyen los agentes de las fuerzas de seguridad, los militares, los periodistas y los cooperantes, el número de víctimas de la guerra en Irak se eleva a entre 176.000 y 189.000 personas, según el informe. Se excluyen las muertes causadas indirectamente por fenómenos provocados por la guerra como el éxodo masivo de profesionales y la destrucción de infraestructuras.
El estudio 'Los costes de la guerra' concluye que Estados Unidos ha ganado muy poco con la guerra de Irak y ha quedado marcado por este conflicto, que ha radicalizado a los milicianos islamistas de Oriente Próximo, no ha hecho avanzar los derechos de las mujeres y ha debilitado el precario sistema de salud iraquí. Además, los 162.000 millones de euros destinados a la reconstrucción del país no han logrado sus objetivos, principalmente porque la mayor parte de esta inversión se ha dedicado a gastos de seguridad de las empresas privadas estadounidenses que operan allí o se ha perdido por la corrupción y el fraude.
En fin, ni armas de destrucción masiva ni negocio redondo para Estados Unidos y sus aliados. Destrucción de infraestructuras públicas, exilio, refugiados y muerte. Destrucción y muerte, como en todas las guerras.