Juan Borges Morales.
“Esta es la verdad, la pura verdad/ Gibraltar español”.Este era el estribillo de una canción de fínales de los años sesenta, interpretada por el cantante José Luís. El sentimiento patrio, el nacionalcatolicismo español, siempre ha apelado a la “España, Una, Grande y Libre”. Es lo que ha vuelto a hacer el actual Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, cuando hace unos días manifestó que “con Gibraltar se ha acabado el recreo”. También, de paso, desviaba la atención del “Caso Bárcenas”, que tiene acorralado al PP, al Gobierno Español y a su presidente. Pero hagamos un poco de historia.
Una de las consecuencias de la Guerra de Sucesión Española (1701-1715), donde la dinastía de los Austria y la de los Borbones se disputaban el trono de España, fue la ocupación del Peñón de Gibraltar por las tropas anglo-holandesas y posteriormente la firma del Tratado de Utrecht, el 13 de julio de 1713, por el cual España cedía el Peñón de Gibraltar al Reino Unido. En el Articulo X del mencionado tratado se establecía que:
Pues bien, ante las aspiraciones anexionistas del General Franco, en 1967 el Reino Unido convocó un Referéndum para que los gibraltareños, ellos prefieren llamarse “llanitos”, manifestaran su posición. En dicha consulta participaron 12.237 habitantes (95.8% del censo electoral) de los cuales 12.138 votaron a favor de permanecer bajo la soberanía inglesa; 44 española y 55 votos nulos. Es decir, el 99% de los “llanitos” prefirieron seguir cantando el “God save the Queen” antes que El cara al sol. Consecuencia: Franco cerró la Verja.
En años sucesivos el enfrentamiento fue verbal, más o menos elevado según las circunstancias y las exigencias de la política del Régimen. Ya en el periodo democrático, y por las gestiones del Ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, el 14 de diciembre de 1982 la Verja fue abierta de nuevo al tránsito de personas y posteriormente, en 1985, al tráfico de vehículos. (3)
En noviembre de 2002 el gobierno británico convoca otro referéndum, con la siguiente pregunta: ¿“Aprueba el principio de que el Reino Unido y España compartan la soberanía de Gibraltar”? Participaron 18.176 habitantes (88% del censo electoral), de los cuales 17.900 votaron no; 187 votaron sí; 72 votos en blanco y 89 nulos. Más claro el agua, el 99% de los “llanitos” rechazaron la soberanía compartida. Otra vez prefirieron el “Dios salve a la Reina” antes que el “Ta, ta, ta, ta, tachanta, tatachanta”. El 21 de julio de 2009, el Ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se atrevió a visitar “The Rock”.
Está claro que los llanitos, y los monos, no quieren ser españoles, y ni siquiera británicos. Ya por dos veces se han pronunciado, han ejercido su derecho de autodeterminación. Y contra esa voluntad de los llanitos no caben ni componendas políticas ni chantajes económicos. Y Canarias, ¿qué? Esa es otra historia y hoy no toca.
En fin: “Esta es la verdad, la pura verdad/ Gibraltar…. para los llanitos”. Fin de la cita.
Publicado en “EL DÍA”, 20/08/2013