Edelmira Soria
Triste lloraba
En tus brazos de pequeña un día
Sin comprender aun
El amor inmenso que me tenías.
Los años pasaron
Mi cuerpo cambio
Las nubes de nuevo
El paisaje regó.
Tú jamás cambiaste
El amor por mí
Al contrario lo transformaste
Aun más intenso asía mí.
Tu pelo de nieve
adornan tu ser
Los caminos difíciles
los entiendo hoy en el.
Las canciones cantadas
En la cuna de mi infancia
a mi mente regresan
Al mirarte recostada.
Un día me dijiste
Nunca desvanezcas
El amor de madre
Cuando más lo necesites
Te dará fortaleza.
Hermoso regalo
maravillas de Dios
que a nosotras las mujeres
Con una sonrisa nos lo entrego.
Me hiciste consiente
De la vida sus obstáculos
A la vez me enseñaste
con valor enfrentarlos.
No sé cómo pagarte
Madre querida
Hoy con mi ojos cerrados
te entrego mi vida.
Derechos autoría /2013