Antonio Pérez y Pérez
Por Navidades me di unos paseos por el Puerto de la Cruz con unos amigos míos que habían venido de vacaciones por Tenerife. Yo hacía mucho tiempo que no iba de paseos ya que siempre uno va corriendo sin fijarse mucho en las cosas pero esta vez fuimos, como se dicen, con calma y sin prisas y por eso me di cuenta de lo mal que está el Puerto que ya no es como hace treinta o cuarenta años de bonito y en esa época mi padre trabajaba en un hotel y los turistas que venían al Puerto se iban muy contentos por el atendimiento, las cosas bonitas que había y la limpieza y los espectáculos en las salas de fiesta. Me hasta dio vergüenza de muchas cosas que vimos por toda la ciudad y que quiero decir en este escrito para ver si hay alguien que pueda solucionarlas, alguien que de verdad quiera al Puerto por que por lo visto nadie hace caso de todos esos problemas y todos están de manos cruzaditas sin hacer nada, solo cobrando un buen sueldo y ya está.
Por empezar por un sitio, por donde entramos al aparcamiento del muelle y hay que decir que entramos por el Peñón, en frente de la Policía nacional. Todo lleno de huecos en el piche, todas las fachadas con falta de pintura, por una calle estrecha, aquello parece del tercer mundo como se dice y luego ves aquellas caravanas con ropa tendida por fuera en el antiguo campo futbol del Pichirre y sigues un poco y a la izquierda llegas a un aparcamiento de tierra y lleno de piedras entre campo futbol y el mar. Ese día aparcamos en la explanada marítima. Por la parte más cerca del paseo vimos muchos escombros de obras tirados al lado del faro y había por algunos lados del aparcamiento muchos charcos llenos de barro. Luego fuimos por especie de sendero de tierra que llega a un paseo en la trasera de la calle Mequínez. Esa de tierra y no había farolas y casi se cae una señora alemana y tuvimos que ayudarla para que no se cayera de frente al suelo porque estaba todo muy peligroso. Luego nos fuimos a la plaza del charco, que necesita una buena limpieza de las losetas del piso que están muy sucias. En los bancos no nos podíamos sentar porque muchos estaban llenos de excrementos de las aves y daba una mala imagen para los turistas. Otro problema es que por todas las calles salían muchas cucarachas y había que ir saltando más o menos para esquivarlas de un lado a otro, porque eran muchas muchas cucarachas. Seguimos camiando y vimos cosas muy feas, tendederos con baratijas de suvenir, toallas y bronceadores por muchos sitios que afean, algunas aceras rotas, carteles luminosos de comercios que parecen mamotretos de feos, carteles con publicidad en medio de la acera que como te descuides te caes de trompa al suelo. Y cuando llegamos al mirador de San Telmo todo muy bonito pero las luces de la baranda siguen fundidas, nadie es capaz de arreglar las luces fundidas que están fundidas desde verano que fui un día y ahora siguen igual y nadie se preocupa por eso. En el paseo de San Telmo solo había botellón de gente joven de aquí, de la tierra, de Tenerife. Mala imagen, todos bebiendo por botellas de litro y medio de coca cola y con cubos de hielo, muchos menores había también bebiendo bebidas alcohólicas y no vimos un policía por el paseo. Ya no es como antes todo lleno de turistas extranjeros caminando y disfrutando y dejando “las perras” en los bares y en las tiendas de cámaras de fotos. Qué tiempos aquellos, dice mi padre!!!!!!! Ahora ni respetamos al turismo ni nada, así lo espantamos porque el turismo bueno no quiere ver ni botellón con gente borracha ni coches tuneados en el parking con la música esa tumba, tumba a “toda mecha” molestando y molestando, así los turistas cogen miedo y se van para otro lado a descansar y a gastarse las perras. Seguimos por la avenida Colón y estaba muy muerta, sin turistas ni nada, con las bombillas del suelo también todas fundidas y los bares todos cerrados a las 12 de la noche. Antiguamente todo era precioso con muchos turistas, las salas de baile, el Poncho, mucha gente en los hoteles, las tiendas llenas de turistas comprando cámaras de fotos, el bazar Virginia lleno de turistas gastándose las perras. Hoy todo es solo recuerdos bonitos porque entre todos hemos abandonado el Puerto así hay tanto paro en el norte de Tenerife porque los políticos abandonaron el turismo y yo creo que el Puerto no tiene alcalde porque parece que todo está abandonado y nadie se preocupa porque los políticos parece que solo le interesa ponerse un buen sueldo y luego no se preocupan de las cosas del pueblo para sacarlo adelante y que venga otra vez el turismo de antiguamente y es una pena.
Y muchas cosas más que vimos pero otro día las apunto y lo último decir que cuando cogimos el coche para irnos subimos por el Taoro. Todo a oscuras, lleno de hierbas por los lados de la calle y con las luces del coche encendidas vimos una rata grande cruzar la calle. Y lo peor de todos, el edificio del Casino Taoro todo cerrado y cayéndose a cachos porque también lo han abandonado los políticos esos que nos gobiernan pero que no hacen nada sino como dice mi padre, todos van a mamar y no se preocupan de las cosas. Qué bonito!!!!! Y porque me enfadé mucho y me dio vergüenza con mis amigos de la Península escribo todo esto para haber si alguien soluciona todo esto y hasta que eso no cambie yo no llevo amigos al Puerto porque me da mucha vergüenza de que vean todo eso.