Periódico digital del Norte de Tenerife
Susana M. Nino
La soledad es escogida, no es dada por nadie. Somos nosotros quienes decidimos el estar acompañados o no. Nosotros quienes decidimos compartir nuestra vida o nuestro no.
Desafortunadamente el pasado marca en nosotros muchos patrones, pero debemos de salir de este rincón de miedo y ver la vida desde otro punto de vista. La soledad es buena en pequeñas dosis y por pequeños espacios de tiempo.
Nada más bello que compartir nuestros pensamientos, tiempo y afecto con otros seres. El compartir no nos deja pobres económicamente y mucho menos espiritualmente. Cuando se comparte se vive.
El amor juega un papel muy importante. Si nos amamos podremos compartir ese amor y nuestro tiempo. Podremos saborear la inmensidad de la entrega. La vida tendrá mas sentido y las sonrisas jamás se irán de nuestros rostros.
Recordemos, que amor es vida, compartir es alegría y que la soledad solo nos da tristezas y melancolías. Nos torna en seres amargados, desolados y fríos.
Así que no a la soledad y si a él compartir, con nuestras familias, amigos y también con nuestras parejas si las tenemos, y si no las tenemos pues a buscarlas, porque al final del camino es bello caminar cogidos de la mano de esa persona que tanto significa en nuestras vidas..