Periódico digital del Norte de Tenerife
Susana M. Nino
No estás solo, mi corazón está contigo. No sufras el camino aún no ha terminado, te queda la oportunidad más bella, la vida misma.
Dura la vida, si bien dura, es una eterna escuela, en donde aprendemos segundo a segundo. En donde algunas veces las noches son eternas y los días interminables, senderos largos, oscuros, tristes, melancólicos, pero no es la vida, somos nosotros quienes así nos encontramos.
En nuestras manos está la solución a todo, en nuestro orden mental y sentimental. En la manera metódica de poner nuestras prioridades, sin lamentarnos, sin escondernos, sin echar culpas, porque nadie es más culpable que nosotros mismos, porque permitimos abusos sin defender nuestros derechos.
Somos humanos, no somos perfectos, pero no permitamos que pisen nuestros sentimientos. El mundo no se acaba por las dificultades que encontramos, solo se acaba para quien muere. Así que aun tienes tiempo de encaminar tu soledad y tristeza, tienes tiempo de vivir, amar, respirar. Corregir y perdonar.
Solo no estás, acá me encuentras, en cada palabra, en cada suspiro o lágrima.