Esteban Domínguez
Esta los grandes esperaban que los Magos de oriente le dejaran alguna sorpresa, sobre todo los políticos.
Melchor Gaspar y Baltasar hace tiempo que han dejado de bailar con la más fea, y para algunos les trajo carbón, para las más sencillas ilusiones y para los malos que nada bien se han portado, ni siquiera le han abierto las cartas.
Las ilusiones dicen que no se pierden, y yo casi lo pongo en duda, porque todo no es coser y cantar. Hay políticos que deben ser premiados por su sinceridad y su entrega por un municipio mejor y del agrado de la mayoría, otros, sin embargo no llegaron alcanzar el par de alpargatas que le pidieron a los Magos de Oriente. Sus conductas sin entrar en más detalles, no fueron las correctas, y Melchor, Gaspar y Baltasar se hicieron oídos sordos a sus peticiones.
No me atrevo a decir si el premio es gusto o no, pero hablar de premios a estas alturas es colocar la bandara demasiado alta.
Los que bien se portan será premiados, y los que no le hacen, Los Magos de Oriente que lo saben todo, le dejaran un saco de carbón. A otros una cachimba y quien sabe la pipa de la paz a la que renuncian, mientras el hambre nos sigue apretando y el paro aumenta como las bombas de jabón.
Señores políticos, hemos entrado en un nuevo año. El 2013. No me gustan las dos cifras finales. Pero mucho menos los políticos que mienten un día sí y el otro también.
Así que a moverse tocan, y a resolver los problemas pendientes es su tarea. Así, (repito) a moverse tocan, y a bajarse los sueldos en tiempos de crisis, también.