Periódico digital del Norte de Tenerife
Esteban Domínguez
Vivamos la nochebuena con humildad y resignación en unos tiempos en que el mundo pasa por unos momentos nada gratos.
Las dificultades, la miseria, el hambre y el paro, están muy presentes en estas fiestas, tan familiares, pero no todos podrán disfrutar de ellas con verdadera armonía hogareña. Y millones de seres humanos no tendrán que llevarse a la boca en tan señalada fecha.
Mientras que los políticos, de seguro que tendrán el turrón asegurado y la copa de champán. Pero así de dura es la vida, y mientras algunos pasan estos días por todo lo grande, hay quién se olvida de cantas personas que esa noche dormirán al intemperie, con los estómagos vacíos, y los labios secos.
Pensemos que todos somos iguales ante los Ojos de Dios, y pongamos de nuestra parte, todo lo que sea posible, para que las naciones progresen, cesen las guerras, y la paz llegue a tantos lugares que necesitan el aliento de todos aquellos que buscan el pan de cada día y no lo encuentran.
Ojala esta Navidad, sea la mejor aliada, para que el mundo sea más unido, ante tanta miseria que cae cada día en tantos corazones que buscan el consuelo y no lo encuentran.