Periódico digital del Norte de Tenerife
Evaristo Fuentes Melián
Digan lo que digan nuestros poderes mediáticos en su optimismo galopante, España en Londres 2012 ha ido ‘patrás’ como los cangrejos. Deslumbrados por el éxito rotundo de Barcelona 92, se nos ha acabado el combustible. Esto lo he leído en un artículo serio, imparcial, en la prensa nacional (*). El grueso de las inversiones presupuestarias públicas en instalaciones y equipamientos deportivos se hizo mayoritariamente antes de 1995 (un 84% del total de esas inversiones). Y con el éxito de Barcelona 92, se aumentaron los recursos públicos, pero solamente para los deportes de alta competición, en detrimento de los dedicados a la educación física y los deportes de base. Es así que, entre 1995 y 2010, solamente ha aumentado en un 1% el porcentaje de españoles que realiza deporte. Si damos por demostrado que los grandes deportistas nacen del deporte base, y este no es apoyado debidamente, no tendremos garantizado el relevo generacional.
Mirando el medallero olímpico de Londres 2012, en una calificación que en buena lógica da más importancia al oro que al resto de medallas plata y bronce, vemos que España ha quedado en 21ª posición, por debajo de países con menor número de habitantes que España, como son: Corea Sur, Hungría, Kazajistán, Holanda, Ucrania, Cuba, Nueva Zelanda, Jamaica, Corea Norte y Rep. Checa.
Espectador
(*) Artículo de marras: “Del pódium al banquillo”, David Moscoso, periódico ‘El País’, 15 agosto 2012, pag.21)