Periódico digital del Norte de Tenerife
José Melchor Hernández Castilla. Asociación Wolfgang Köhler.
A la Memoria de los vecinos fallecidos del barrio de Punta Brava.
El barrio de Punta Brava está en el sector IV-1 de las áreas cartográficas del municipio del Puerto de la Cruz, al menos hasta 1981. Su extensión se prolonga desde el barranco de San Felipe hasta el hotel Maritin, y se halla confiscado entre el mar y la carretera general.
Punta Brava es contemplada en el Plan Territorial Especial de Ordenación Turística Insular de Tenerife (PTOTT), de mayo de 2004 de esta manera: “la inserción en su entorno mediante tratamiento integral, del núcleo residencial de Punta Brava, que debido a su ubicación en primera línea de costa y el estado en el que se encuentra, está necesitado de una intervención; se realizará mediante un Plan Especial de Ordenación del Litoral Costero”. Punta Brava se encuentra afectada, actualmente, por la Demarcación de Costa de Tenerife de la Dirección de Costa, Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno Español (BOC, número 91, 9-7-1996), que se extiende desde la Playa Charnera (Playa Julián) hasta el Barranco de Piedra Gorda (hasta los Roques, Los Realejos). Más de la mitad de las casas del barrio se hallan dentro la línea marítimo-terrestre de la Demarcación de Costas, lo cual no afecta, en este momento, a nuestras propiedades, pero sí impide cualquier reforma de las casas o de reparación de las estructuras, e incluso podría contemplar la reubicación de estos vecinos afectados en otros lugares más apropiados, según contempla, también, el Plan Territorial Especial de Ordenación Turística Insular de Tenerife (PTOTT): “establecer políticas de desdensificación, en particular en áreas como La Vera, Las Arenas, Punta Brava, San Antonio-El Esquilón, Centro Histórico, Polígonos, etc., con eliminación total o parcial de edificaciones ya obsoletas mediante transferencias a localizaciones periféricas al núcleo...” Bueno, esto se pone interesante... Por un lado, tenemos al Ministerio de Medio Ambiente que nos dice “señores, ustedes están ubicados en una zonas que es propiedad del Ministerio” y por otra el Cabildo de Tenerife, “queridos amigos, están demasiado apretados, habrá que tirar las casas viejas y dejar esos espacios libres”.
Sin duda, el habitante de Punta Brava es singular: buena gente, acogedor y algo inocentón; quizás por ello, hemos sido llamados, durante muchos años, la ciudad sin ley; simplemente, porque nos hemos organizado bien, ya que antaño existía una complicidad entre los vecinos para realizar cualquier tipo de tarea. Si tenemos en cuenta que la última gran emigración a Punta Brava sucedió en la primera década de los 50, entenderemos que la mayoría de estas personas son muy mayores o ya han fallecidos, que más de la mitad de los hijos han tenido que buscar otro lugar porque no hay espacio, y que los nietos no se plantean vivir en el Puerto de la Cruz porque simplemente es muy caro. Y lo que impide crecer a Punta Brava es, hoy, en día El Loro Parque, El Hogar Santa Rita y La Depuradora. El Loro Parque porque nos limita la expansión al Sur, El Hogar Santa Rita por la sustracción de recursos para niños y jóvenes, y La Depuradora debido a la eliminación de la oportunidad de ofrecer Viviendas Sociales a los habitantes de Punta Brava.
Yo, como persona nacida y criada en Punta Brava he visto las personas de 20-35 años irse a vivir a Los Realejos o La Orotava, en el mejor de los casos; los señores y señoras mayores, que siempre conocí, marcharse por imperativos de la vida o niños que empezaban a vivir; o como las relaciones entre los vecinos se han ido apagando con el paso del tiempo; ante todo esto, siento una profunda tristeza que sólo las lágrimas me hacen aliviar... El paraíso perdido ha desaparecido...