Periódico digital del Norte de Tenerife
Esteban Domínguez
¿Qué dice el compadre de don frío?
Estimado Valle de la Orotava, o cambias de clima o te ponemos en sobre nombre de Valle del frío: esto es lo que me dice mi amigo y compadre en una breve carta. Y como las manos se nos congelan casi no he tenido tiempo de contestarle, y ayer me llamó por el móvil para saberse había recibido su misiva. ¡Caro que si compadre! Pero son tantos los calderos que tengo al fuego, que alguno de ellos se me queda sin agua, que por cierto, eso del agua y las lluvias, parece que le preocupan a los campesinos que tienen sus papitas plantadas y que el agua del cielo, no le baja.
Compadre enmiéndese a San Pedro, el tiene las llaves del cielo y del agua también. No fue campesino ni sembró papas, pero si salió a pescar y bien que se mojó los pies en el agua salada. Por tanto San Pedro sabe mucho de agua y cuando tiene que abrir la compuerta o el grifo. Todo a su tiempo, porque ya no hay quién entienda a la gente: cunado hace frío, todos nos quejamos, y cuando el sol aprieta de los suyo, también.
Tranquilícese y no pierda la esperanza, ya sabe Vd. por su edad y experiencia que en marzo, “la vieja quemó el mazo”, y si no espere ha abril porque si hacemos caso el viejo refranero, “por abril, aguas mil”. Mientras tanto, no deje que se le enfríen los pies, que por la zona de La Corujera muy cerca de su casa, hay buenos vinos, y un vasito del elemental liquido reanima el cuerpo y se calientan las tripas. Esa es una de las viejas terapias que utilizaba mi abuelo Vicente: vino hervido, con azúcar y gofio. Y luego que lluevan penas. Otros lo llamaban, la “enrrala o ralera”. Tuvo su tiempo en aquellos duros inviernos cuando bajaban abundantemente los barrancos. De ese sabe Vd. más que este mago