Sheina Leoni
Buscando la verdadera esencia del grupo familiar
La familia ha sido considerada siempre como una de las Instituciones más importantes en la historia de la humanidad, y es tal vez el grupo social más antiguo del mundo.
Apreciada como la organización humana por excelencia, especialmente por la influencia irreversible que ejerce sobre sus integrantes; no precisamos ser muy observadores para percibir las profundas transformaciones que recaen sobre ésta en la actualidad.
Y necesariamente debe ser así, porque el mundo está cambiando aceleradamente, y cada sociedad, así como la mayoría de los grupos que la constituyen se han ido adaptando a las principales variaciones culturales y sociales para poder sobrevivir.
Hay quienes llegan más lejos, y hasta vaticinan la desaparición de la misma, basándose en las nuevas estructuras que ésta ha asumido en los últimos años, así como en la compleja interacción social entre sus miembros; y éstos y la sociedad, que parecerían llevarla por ese camino.
Pero ¿será realmente así?
Una mirada a través del tiempo alcanza para mostrarnos que la familia ha pasado por muchísimas crisis, sin embargo, sigue vivita y coleando; y aunque muchos digan lo contrario, tal vez ha llegado el momento de abandonar viejas ideas y prejuicios como una forma de colaborar para que esta institución tan importante logre pasar el temporal una vez más y siga gozando de buena salud.
¿Qué se necesita para eso?
En primera instancia, abrir la mente y el corazón, y empezar a comprender y aceptar que la verdadera esencia de la familia está, sin duda, en el afecto y la protección que pueda dar a sus miembros, especialmente a los más pequeños.
Si bien la mayoría de las personas considera a la familia como un conjunto de por lo menos dos personas, relacionados por lazos de sangre, matrimonio o adopción y que por lo general, viven juntas, no podemos cegarnos ante la aparición de los “Nuevos Tipos de Familia”
Desde mediados del siglo XX y lo que va del siglo XXI, han ido surgiendo una diversidad de estructuras familiares, entre las que se destacan principalmente la familia monoparental (uno de los padres o un adulto que actúa como tal y los hijos) y la ensamblada(es una familia en la cual uno o ambos miembros de la actual pareja tienen uno o varios hijos de uniones anteriores) que se erigen en detrimento de la tradicional familia nuclear (padres e hijos) o la extensa (integrada por una pareja o uno de sus miembros, con o sin hijos, y por otros miembros)
Pero en estos últimos tiempos, se ha comenzado a hablar asiduamente de otro tipo de familia: La familia homoparental, formada por dos personas homosexuales adultas que suelen transformarse en progenitores de uno o más niños.
Así ,las parejas homoparentales pueden ser padres o madres a través de la adopción, la maternidad subrogada o la inseminación artificialen el caso de las mujeres, o también aquellas en las que uno de los dos miembros tienen hijos de una relación anterior. Debemos tener en cuenta que el concepto de familia homoparental solo hace referencia a la orientación sexual de las personas, cualidad que no la hace mejor ni peor que otras para el cumplimiento de la verdadera y profunda finalidad que debe asumir un grupo familiar y que consiste en brindar: Identidad, Amor, Respeto, así como Apoyo Moral y Económico hacia todos sus miembros, principalmente a los integrantes menores del grupo.
Quienes afirman que una familia homoparental es disfuncional están cometiendo un grave error, porque tiene las mismas posibilidades de serlo como cualquier otra familia formada por heterosexuales. Muchas veces, quienes realizan esta afirmación, lo hacen basándose en creencias arbitrarias y prejuiciosas, que no corresponden a ningún criterio científico.
Una familia es disfuncional o no, sin importar la orientación sexual de sus adultos; y esto ya debería tenerse claro al observar la incertidumbre y los conflictos que viven los jóvenes de hoy en día, la mayoría, o más bien la casi totalidad procedentes de familias heterosexuales.
No podemos ignorar, sin embargo, las dificultades que tienen y van a seguir teniendo las familias homoparentales por un período más o menos largo a causa de sus propias características, tal como las tuvieron en su momento las familias monoparentales integradas por una mujer y su prole en los casos de soltería o divorcio. Pero estamos en el siglo XXI, y sería importante demostrar que hemos logrado un avance aunque sea mínimo en el respeto y la tolerancia hacia las demás personas, permitiéndoles ejercer sus derechos en un marco pacífico y respetuoso.
¿Cuando una familia es realmente disfuncional?
“Una familia es considerada disfuncional si los conflictos, la mala conducta, y muchas veces el abuso por parte de los miembros individuales se producen continuamente y regularmente perjudicando algunos integrantes de la misma” La definición de familia disfuncional alude a un tipo de familia conflictiva o en la que se suceden permanentes discusiones, que la hacen no funcional en la sociedad en la cual se encuentra.
Estas familias comparten una serie de e características específicas, que como destacaremos nuevamente, nada tiene que ver con la orientación sexual de las personas:
Dentro de las más notorias vemos:
- La falta de empatía, comprensión y sensibilidad hacia ciertos miembros de la familia, muchas veces perjudicando a otros. Esto produciría desigualdad o trato injusto de uno o más miembros de la familia debido a su sexo, orientación sexual, edad (por ejemplo, las personas mayores, niños), habilidades, etnia, etc.
- La falta de respeto de los límites de los otros (por ejemplo, deshacerse de objetos personales que pertenecen a otros, el contacto físico que no le gusta a otra persona, romper promesas importantes sin causa justificada, violar a propósito un límite que otra persona ha expresado).
- Conflictos extremos (ya sea demasiados altercados o argumentación insuficiente entre los miembros de la familia).
Resumiendo: Disfuncional significa “que no funciona", y no se debe identificar con una estructura específica de familia , ya que en la actualidad hay diversas formas de grupos familiares, las cuales pueden llegar a ser funcionales o disfuncionales según los patrones de conducta de sus miembros, y no por la etnia, la religión, o la orientación sexual de sus miembros.
Desterrando prejuicios.
El concepto de familia invita a sumergirse en un universo diverso donde hay lugar para numerosas realidades. Una familia no sólo es un conjunto de personas unidas por lazos sanguíneos, sino también un grupo de seres que comparten condiciones, opiniones o situaciones determinadas. Es un conjunto de miembros en interacción permanente, los cuales deben estar organizados de manera estable y estrecha, y que tienen una historia y un código propio que la hacen especial y diferente en cuanto a las demás. No en vano se dice que cada hogar es un mundo.
Por lo tanto, es hora de dejar de discutir temas superfluos en cuanto a la estructura familiar y pasar definitivamente a observar y destacar los problemas esenciales que tiene esta institución en la actualidad, y que no pasa seguramente por la identidad sexual de los miembros adultos, sino por la capacidad afectiva y la responsabilidad que deben tener las personas que deciden formar una familia; conscientes de todo lo que esto significa.
Si se intentara resolver los innumerables problemas reales que tiene la familia en el siglo XXI, sin buscar excusas irrelevantes o distraer la atención hacia argumentos ilógicos, probablemente las nuevas generaciones tendrían menos incertidumbre y menos miedo.
La familia es y seguramente seguirá siendo en el futuro el primer agente de socialización de los individuos, y por eso debe constituirse de la mejor forma posible.
Y al decir la mejor forma posible hacemos referencia a las mejores personas posibles, evitando hacer distinciones de ningún tipo, salvo aquellas que tengan que ver con la honorabilidad, la honestidad, la responsabilidad y la capacidad de dar afecto de quienes asumen como responsables de la misma.
Sin las condiciones mencionadas, la familia no resistirá otro temporal, y por ende, la sociedad tampoco.
Anexo:
10 de diciembre de 1948. París.
Artículo 16
- 1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
- 2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
- 3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.