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Periódico digital del Norte de Tenerife

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RECUPEREMOS NUESTROS DERECHOS

Celestino González Herreros

RECONSTRUYAMOS AQUELLOS VALORES PERDIDOS Y RECUPEREMOS NUESTROS DERECHOS…

1 Celestino González HerrerosMe aturden los presentimientos, las constantes dudas que me acosan cuando las sombras se posan en el lúgubre solar d mis expectativas, cuando creyendo atisbar, aunque distantes, resplandores de libertad, sólo aprecio distingos, el estéril espejismo de un sonriente sueño que al cabo del más corto de los tiempos se quiebra trepidante rompiendo aquella ilusión de ver más claro el final del trayecto. A veces he pensado que nuestra persistente crisis ha tomado visos de alternancia o nuevas perspectivas y me anima la idea de poder salir de este agujero en el que nos han metido, cerrando herméticamente todas las fisuras que den al exterior, para no ver, ni percibir las voces que afuera gritan clamando justicia que acabe con tantos despropósitos que nos hacen sufrir. Como aves de rapiña que no quieren soltar la presa para garantizar con ella la abundancia de sus tropelías y seguir engordando, a pesar de nuestros desencantos, nuestras privaciones y tantas miserias…Huyendo del acoso de esos ingratos recuerdos de aquellos tiempos revueltos… Queriendo evitarles a sus hijos el tener que pasar por aquellos difíciles momentos de escasez e intrigas, sin trabajo estable, sin medios económicos suficientes, cuando hubo tanta pobreza durante y después de la Guerra Civil Española y con tan marcadas diferencias políticas. Cuando se le vendía el alma al diablo por sólo un pan para comer la familia. Cuando en ambos bandos los hombres mataban tan desaforadamente, con desmedida crueldad, por sólo la propia supervivencia, propia y la del resto de su familia. Más que fanatismo político, eran sumisos ante tanta pobreza, muchas veces defendiendo con falsos ideales a la misma familia. Necesitaban de tantos sacrificios para que no les faltara protección y aquel único plato de lentejas calientes.

Luego la emigración descongestionó el ambiente, a costa también de tantas vidas inocentes, porque no era tan fácil salir del laberinto social y económico que les empujaba a ir en busca de tan necesarias ayudas antes de perecer incondicionalmente. Con todo ello, quiero decir que a sus descendientes, mientras pudieron hacerlo, les dieron todo, que no les faltara nada, como les faltó a ellos, a los más viejos. No supieron acostumbrarles a adaptarse a las nuevas circunstancias y a no vivir engañados, al creer que no faltaba nada, como les faltó a ellos. Luego, hasta podían escoger su propia suerte. Les acostumbraron a vivir como si fueran ricos y en muchos de los casos, llegaron a ser más espléndidos con los demás, que los verdaderos ricos. Los viejos decían que no querían que sus descendientes pasaran tantas penas y privaciones. A pesar de ello, en España y sus pertenencias, se notaba cierta flexibilidad política y social, poco a poco se fueron aclarando las distintas situaciones, aunque nunca del todo, en las que estábamos inmersos, fuimos mejorando nuestra calidad de vida, aunque los rescoldos del odio siguieran encendidos y las diferencias sociales duraran hasta hoy mismo y sigan, alternando ahora alrededor de nuestros dineros, los impuestos que nos exigen y demás exigencias económicas. Podríamos engañarnos a nosotros mismos, creer que podríamos alternar, que en España ya no hubiera pobres; y así vivimos y nos ha ido, en consecuencia. Las nuevas generaciones no saben de sacrificios, ni privaciones, ahora están comenzando abrir los ojos. No hay trabajo para todos, ni dineros para gastar alegremente, están sufriendo en carne propia el desprecio de la evidencia, están viendo y sufriendo aquellos desmanes políticos y sociales que tuvieron que sufrir ellos, nuestros abuelos. ¡Hemos perdido tantos valores!.. Ahora nos corresponde crear una España nueva y unas Islas Canarias muy diferentes y mejores.

Al cabo de los años hemos aprendido de nuestros errores, tanto como conocer nuestras escasas posibilidades, así como aprovecharlas cuando las circunstancias nos lo aconsejen. La vida nunca nos va a negar, aunque sólo sea una oportunidad, para desembarazarnos de nuestros problemas, por severos que estos sean y así, con ese sano criterio venceremos cada batalla y las mismas guerras que quieran anularnos. Así pues, vamos a seguir…

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