Periódico digital del Norte de Tenerife
Celestino González Herreros
REFLEJOS SOCIALES PORTUENSES
Puerto de la Cruz es el lugar idóneo para tomar fotografías, proyectar películas, descubrir lugares exóticos, hallar la paz deseada y a la vez, despertar gratas fantasías e incentivar la imaginación de cualquiera.
Entre nosotros existe la costumbre de exponer en lugares públicos, colgadas y enmarcadas, las más variadas e interesantes fotos de motivos naturales, arquitectónicos y paisajísticos de esta ciudad, actuales y de pretéritas épocas. De manera que, con ello, en muchos de los casos, se rinde un elocuente homenaje a nuestros escenarios ancestrales. Y con ello revivimos épocas pasadas que no volveremos a disfrutar, pero al mismo tiempo le conservamos en el recuerdo como dogma, desde el punto de vista cívico y social de arraigo imperecedero. Y ello anima el ambiente y nos recuerda, como puerto de mar, la influencia marinera de pueblo de costa; y sin embargo la pujanza de sus gentes -mirando siempre al mar- ambicionando vencer las distancias oceánicas hasta trasponer ese estático horizonte que tenemos enfrente, hallamos puertas abiertas del resto del mundo, buscamos el final de sus aguas y arribar quisiéramos, en otros puertos de distintas culturas y excelencias ocultas…
Si yo no fuera un nato portuense y viviera en cualquier otro lugar, vendría a verle con marcada frecuencia, no vacilaría en volver siempre que pudiera.
Comentan algunos visitantes que en Puerto de la Cruz uno siente renacer, vivir sensaciones distintas. Hasta su silencio conforta y su cálido aire nos llena de vida y hace sentirnos distintos, satisfechos por todo. Sólo que lo peor de Puerto de la Cruz es, cuando tenemos que despedirnos, porque hemos de regresar al lugar de origen, donde llevamos tantas atenciones recibidas y el trato respetuoso y a la vez afectuoso de sus gentes. Nos llevamos la grata sensación de haber sabido elegir al Puerto de la Cruz como ilusionado destino turístico para disfrute de nuestras vacaciones.
Ahora bien, todavía hay muchas infraestructuras por ejecutar y siempre será este el momento idóneo para realizarlas, independientemente de la actual crisis económica, y siempre habrán otras… Nuestro Archipiélago Canario está en el punto de mira europeo, árabe y asiático, para lanzarse a invertir y crear trabajo, con lo que en mucho íbamos a beneficiarnos, ganando ellos lo suyo, pero sacándonos del atolladero en que vivimos.
Nuestra ciudad turística tiene un reto universal que no debemos descuidar. Las gentes van donde se sientan cómodos y donde más y mejor es lo que se les ofrece. Así pues, a trabajar por el confort turístico para nuestros visitantes, hagámosle la vida feliz y que se lleven buenos recuerdos de nuestra Isla de Tenerife, especialmente de Puerto de la Cruz. Agilicemos nuestra burocracia, las licencias respectivas, el trato personal con nuestros visitantes y cuidemos las grandes oportunidades…