Periódico digital del Norte de Tenerife
LA MUSICA COMOTERAPIA
MAÑANA EN SANTA ÚRSULA DENTRO DE LA SEMANA DE LA SALUD SE EXPERIMENTARÁ CON LA MÚSICA
CONCIERTO DE EMOCIONES
Con Mark Peters (chelo) y Martina Warecka (violín), con obras seleccionadas de Gliere, Rendl y Mozart, mañana jueves a las 19:0
La música como terapia, como reguladora de estados de animo y emociones, como coadyuvante en postoperatorios, como vehículo de expresión en trastornos de la conducta y psicopatías, como estimulante y armonizadora en minusvalías o en procesos de envejecimiento…numerosas instituciones hospitalarias y universidades de todo el mundo, incluida España, llevan décadas investigando y aportando pruebas del poder terapéutico que el sonido y la música tienen en el ser humano, ofertando la formación en musicoterapia con rango universitario –como parte de las llamadas terapias artísticas- en diferentes carreras asociadas a la medicina, la psicología o la pedagogía. Incluso, por sorprendente que pueda parecer, las personas sordas no están fuera del alcance de sus efectos, en la medida en la que en esos casos se trabaja a través del sentido del tacto las vibraciones de los instrumentos, así como la expresión corporal y los sonidos vocales.
La Federación Mundial de Musicoterapia se refiere a ella con precisión cuando define a esta disciplina como “la utilización de la música y/o de los elementos musicales (sonidos, ritmo, melodía, armonía) por un musicoterapéuta cualificado con un paciente o grupo de pacientes, para facilitar o promover la comunicación, la interrelación, el aprendizaje, la movilización, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, con el objetivo de atender necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas. La musicoterapia apunta a desarrollar potenciales y/o restablecer funciones del individuo para que este pueda emprender una mejor integración intrapersonal e interpersonal, y en consecuencia alcanzar una mejor calidad de vida, a través de la prevención, la rehabilitación o el tratamiento”
Mañana jueves, dentro de los actos de la Semana de la Salud de Santa Úrsula 2013, el público podrá experimentar muchos de estos efectos a través del CONCIERTO DE EMOCIONES creado para la ocasión por el violonchelista Mark Peters, prestigioso músico vinculado durante muchos años a la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Acompañado al violín por Martina Warecka, y con el aderezo de poemas de Borges, Keats y Byron, los asistentes podrán sentir de forma alterna lo que la música es capaz de evocar y generar en los seres humanos, su capacidad para serenarnos, activarnos, alegrarnos, sumirnos en la melancolía o llenarnos de energía para afrontar los más diversos retos. Todo ello en un concierto de dos horas que dará comienzo a las 19:00 horas, y en el que sonarán creaciones de Mozart, Gliere o Rendl.
Música que sana…
Los expertos que aplican la música como terapia exploran en el ámbito de cada paciente los ritmos, melodías o sonidos que permiten al individuo comunicar y manifestar aunque sea inconscientemente su desorden, algo especialmente útil en el tratamiento de trastornos de la conducta, discapacidad intelectual, autismo, toxicomanías o parálisis cerebral. Igualmente hay elementos musicales que desencadenan reacciones físicas diversas en función de cada persona, proporcionando estados de relajación y serenidad a unos, y de ansiedad y excitación a otros. Existen dos formas elementales de aplicación, pasiva y activa. En la primera el paciente se somete a los efectos a través de la audición selectiva de determinadas melodías o elementos musicales, que pueden desencadenar reacciones físicas diversas, pensamientos o emociones que el terapeuta debe interpretar y conducir. Por el contrario en la modalidad activa se pide al paciente que se exprese a través de algún instrumento, usándose con frecuencia por su fácil utilización los de percusión, tales como tambores, congas, xilófonos, etc, o bien que utilice las potencialidades de su propio canto.
A modo orientativo, estás son las principales aplicaciones de la música en terapia.
· Dificultades en el aprendizaje, autismo, hiperactividad, problemas de psicomotricidad,
· Estrés, ansiedad, insomnio.
· Infecciones y procesos inmunológicos.
· Alzheimer, demencias seniles y trastornos mentales.
· Parálisis cerebral y otras disfunciones neuromotoras.
· Adicciones, anorexia, bulimia, problemas de autoestima y fobias.
· Oncología y patologías que cursan con dolor agudo o crónico.
· Coadyuvante en rehabilitaciones, embarazos, estabilización de prematuros, procesos terminales.
· Potencia la autoestima, la memoria y la percepción táctil y auditiva.
· Crece su aplicación en la terapia de pareja.
· Su aplicación en cuidados paliativos, conocida como Tanatología Musical, va en aumento, al facilitar la relajación, el alivio del dolor, disminuir la ansiedad, el miedo y facilitar la comunicación con la familia. El arpa es uno de los instrumentos más usados.