Periódico digital del Norte de Tenerife
Lorenzo de Ara Rodríguez
¿Sí o no?
Me asquea el silencio de los que pueden ayudar y me duele el vocerío de los inútiles.
En mi pueblo pasa.
Muchos pueden ayudar, pero muchos son los que callan, muchos los que se mantienen apartados, muchos los que prefieren el sigilo y la sombra.
En mi pueblo hay muchas personas capacitadas y cualificadas que podrían llevar a cabo el anhelado cambio.
Pero callan. Entornan los ojos y dejan hacer. Se convierten así en cobardes. Y hieden.
Y me duele el vocerío de los inútiles.
Abundan como las plagas apocalípticas.
Están en los sitios con más poder.
Se pavonean, pontifican, agreden con la soberbia y la petulancia. Se ganan la confianza empleando la mentira, el chantaje, la bravuconería. Hacen política porque no saben hacer otra cosa para ganarse la vida. Y están los otros inútiles que se pegan al político porque fuera de la órbita de los falsos servidores públicos son incapaces de coger aire, incapaces de valerse por sí mismos. Vacíos de espíritu.
Me asquea el silencio de los que pueden ayudar y me duele el vocerío de los inútiles.
Hablo de mi pueblo