Agustín armas Hernández.
Nos dice el Concilio Vaticano segundo y repite nuestro prelado, que todos somos iglesia. Y el santo Pontífice Pío doce proclamo que debe haber una opinión pública en la comunidad católica. Pues adelante.
Numerosos cristianos católicos y mucho más entre los escépticos y ateos han criticado con frecuencia la riqueza que ostentan los templos católicos. Pues bien, una cosa es el patrimonio colectivo que los fieles han ido ofreciendo a su iglesia a través de los siglos y otra cosa muy distinta lo que pueda poseer un prelado o un sacerdote para su subsistencia. Que no todos andan en la abundancia y algunos conocen la penuria. Sobre todo en estos tiempos de incredulidad en que los antaño llamados fieles cristianos proceden tan fríamente por falta de fe y generosidad o por groso materialismo.
Tenemos que darnos cuenta los católicos españoles que, aun que la iglesia de nuestra patria contenga en sus templos un inapreciable tesoro, no se puede disponer de los mismos por una simple razón; ellos, los sacerdotes, no son mas que unos guardianes y administradores de unas riquezas artísticas que el pueblo o los jefes piadosos han ofrecido al Altísimo y divino Señor de todos los tiempos.
Como he dicho anteriormente, estos bienes o patrimonio de la iglesia en España precisamente no es obra ni acumulación de un día sino, por el contrario, fruto de la devoción de los fieles a través de las generaciones.
Conviene recordar que las de mas iglesias cristianas y las otras religiones poseen también ingentes tesoros en sus templos; San Pablo en Londres es poco menor que la basílica de San Pedro en Roma. La mezquita de Córdoba fue templo mahometano antes que catedral católica.
Nadie ignora los suntuosos templos de los ortodoxos (muchos de ellos al presente museos de arte) y los de la religión
Hinduista, Budista, Shintoista, etc. Todos ofrendados también por piadosos príncipes o devotos files.
Después de lo dicho, muchos se preguntaran sobre el futuro de esos artísticos tesoros. Según la profecía de San Nicolás Factor (franciscano del siglo XVII), el gran monarca con permiso del papa, utilizara los tesoros de la iglesia española para la gran campaña por la salvación del mundo.
El tiempo dirá si esto se cumple.
Nuestro prelado nos pide insistentemente que contribuyamos con desprendimiento a las necesidades de la iglesia diocesana. Todos sabemos que siempre hay almas generosas, y también en esta diócesis nivariense.
Puerto de la Cruz.
Aclaración: este escrito fue publicado por el rotativo “El DIA”.
Año 1985. Concretamente, el 22 de Noviembre.
Hoy sigue vigente.